24Noviembre2017

Viernes, 24 Noviembre 2017
1:35:01am
  • Los handicaps del crecimiento económico
  • Lo inflacionario es el aumento de precios de las gasolinas
  • Detrás del fracaso del aparato productivo está la corrupción
  • Por Francisco Gómez Maza

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

De por sí hecha trizas, el futuro de la economía mexicana no es tan incierto, como incierto es el futuro. Y no es tan incierto porque vaya a mejorar sino porque va a empeorar. No sé cómo puede empeorar lo que está fallido, pero siguiendo los cánones de la simulación que practican el gobierno y sus contrapaches como el Fondo Monetario Internacional, el Producto Interno Bruto todavía tiene márgenes para empeorar más. Y yo pregunto: ¿No les da vergüenza, señores de Hacienda, del Banco de México, de la Presidencia?
Y quien augura un menor crecimiento en México. Culpando la “incertidumbre comercial con Estados Unidos”, no soy yo, no son economistas mexicanos, ni del INEGI, ni de Hacienda, ni del banco central, ni de las universidades. Es el Fondo Monetario Internacional, organismo del cual México es socio desde su fundación, hace ya alrededor de medio siglo.
O sea que, si este año la economía iba a terminar creciendo un 1 por ciento, que ya es mucho para la inutilidad de los economistas gubernamentales, va a crecer mucho menos, de acuerdo con el organismo que dirige la francesa Lagarde. El Fondo deja entrever una de las causas de que la economía decrezca. Primero dice que por las ocurrencias de Trump, pero inmediatamente sugirió que la causa principal es la corrupción del aparato, urgiendo a completar el Sistema Nacional Anticorrupción, al que sólo le falta el Fiscal ad hoc que, por lo visto, durante todo este año, nadie, ni en el poder ejecutivo ni en el legislativo (y no sé si en el judicial también), quiere nombrar.
Tienen miedo a que en realidad tal fiscal luche contra los corruptos y llene las cárceles de muchos bandidos que ocupan cargos públicos y que por robar las arcas de la nación y de los estados y municipios impiden que la economía se libere de Trump, del comercio con Estados Unidos y vaya más allá, allende el océano Pacífico o Sud América. Y entonces no necesitaría comerciar con los súbditos tetranuales de Donald Trump.
Es pues la corrupción, que no es nada cultural como pretende explicarla el presidente, la causante de todos nuestros males porque le pega duro a la producción y, por tanto, a la economía general. Por algo, el FMI está urgiendo al gobierno, su socio, a que concluya la construcción del Sistema Nacional Anticorrupción. Pero pareciera que al presidente y al secretario de hacienda les tuvieran sin cuidado los problemas que enfrenta esta fallida economía y, más aún, las rocas que nos está poniendo en el camino el trastornado de Trump, sobre todo en la renovación de las reglas, por supuesto que a favor de Estados Unidos, del Tratado de Libre Comercio. Lo mejor sería que México rompiera de tajo con esas malditas renegociaciones que no van a conducir más que a donde los enanos del tapanco de la Casa Blanca de Trump quieran para México, al que odian con todo su corazón. Pero los gobernantes mexicanos son tan arrastrados que aguantan hasta que les escupan la cara. Y se burlan de ellos, pero ellos están ahí, frente al escritorio del salón oval, culiempinados o como una moderna Lewinsky.
Y habiendo tanto que hacer al interior de la economía, medidas que no se toman porque a nadie le interesa tomarlas, porque no aman a México, porque son apátridas, porque lo que les interesa es ir vendiendo a la nación parte por parte. Ahora estarán por vender la Basílica de Guadalupe o el Mar de Cortés.
El Fondo, que ciertamente no es santo de mi devoción, les está sugiriendo que fortalezcan la recaudación de impuestos no petroleros y mejoren la eficiencia del gasto en educación y salud. Y qué mal andan ambos rubros, cuyo fracaso no pueden ocultar ni el suspirante Aurelio Nuño, ni el otro dizque suspirante, José Narro.
Mientras tanto, las inversiones se han mantenido débiles por miedo de los inversionistas porque la administración Peña no garantiza seguridad para las empresas y, en este sentido, el FMI ha instado al gobierno mexicano a mejorar la efectividad de la administración pública y la eficiencia del gasto en educación y salud, y en consolidar y mejorar la focalización de los programas de asistencia social. Además, subrayó la importancia de continuar mejorando la rentabilidad y eficiencia de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Y hay otras tantas advertencias que le plantea el organismo al gobierno de Peña, como reducir la desigualdad de género, atacar el lavado de dinero sucio, y combatir la inflación no subiendo los precios de la gasolina. Decíamos ayer que lo que atiza la inflación no es el aumento de los salarios mínimos, sino la avaricia y en este caso, el mismo gobierno es un factor fuertemente inflacionario al aumentar casi cotidianamente los precios de los combustibles, que le pegan a todos los sectores de la economía.
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