20Enero2018

Sábado, 20 Enero 2018
10:58:54am
  • Por Miguel Ángel López Farías

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

Mantener la mente abierta ofrece la oportunidad de tener buenos amigos en todos los ámbitos, bronquearse por temas políticos con los cuates no sólo es infantil sino desgastante.

Así, me precio de contar con el afecto de hombres y mujeres en el partido de Morena, ellos saben lo que pienso de su líder y aunque las discusiones son muy sabrosas nunca llegan mas allá de la broma pesada y a aguantarse el bullyng.

Dos de ellos, de procedencia monrealista y actuales funcionarios delegacionales, los cuales no me han autorizado a decir sus nombres, me expresaban no con poco temor el giro que ha adquirido el discurso de López Obrador.

Aceptan que necesitamos un cambio, coincido, pero que este sea cincelado al más rancio estilo golpista existe mucha diferencia.

Comentan que muchos ya comienzan a levantar las cejas ante lo indefendible de los argumentos lopezobradoristas, el más grave tiene que ver con la prometida amnistía a los narcos, sin fondo de defensa expresan su extrañeza ante lo que se considera el peor error del tabasqueño, al punto de enfrentarse con las Fuerzas Armadas como si no fuese a necesitar de estas en caso de llegar a la presidencia.

El haber insultado a los secretarios de Marina y de Defensa al acusarlos de chismosos deja la sensación de que López Obrador trae más ánimo de destrucción que de conciliación para con una de las instituciones que le han dado firmeza a las patas de la mesa del país.

Uno de estos amigos de Morena, practicante de la religión de los evangelistas, se dijo inconforme por lo que su candidato hizo al registrarse en una fecha que simboliza mucho del culto guadalupano, un rasgo distante de la religión que realmente profesa Andrés Manuel ya que el no es católico, sino evangelista, y para los que saben de esto, ellos siguen a cristo y no a la Virgen del Tepeyac.

Los defensores de López Obrador moderan sus argumentos y me dicen que es parte de una estrategia, que López Obrador no es realmente un peligro para México.

Mi argumento es que el mayor conflicto con él radica en que parece más enemigo de su candidatura que un político consciente de lo que la gente necesita oír.

Muchos morenistas pensantes, de los que saben el uso de la razón entienden que el país requiere de un auténtico estadista, que México está quebrado por los errores de muchos políticos y ven, lógicamente en Andrés Manuel, una respuesta, pero lo que ya crece como ámpula es la evidente pérdida de la brújula del de Tabasco, pues rompe con toda lógica el hecho de abrir la boca y lanzar ocurrencias.

Ni con él acabará la corrupción, ni habrá dinero para becar a los "ninis", ni cambiará el nuevo aeropuerto, ni podría amnistiar a los asesinos y capos de las drogas.

Mis amigos simpatizantes de Morena ya lo dicen con una voz más recia: Creen estar perdiendo a su líder, pero como la regla es similar a la de una secta, esta prohibido señalar lo evidente: AMLO trae ganas de perder nuevamente, de otra manera no se entiende su locura.

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