20Enero2018

Sábado, 20 Enero 2018
10:58:35am
  • Por Miguel Ángel López Farías

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

Los partidos políticos y el INE nos ven a los ciudadanos como si fuésemos retrasados mentales. El vomitivo caudal de espots son la prueba de que en el país la democracia se escribe bajo los argumentos de que todos somos consumidores de Laura de América o "la Rosa de Guadalupe".

La lobotomía no es reciente, hemos sido testigos de cómo un sujeto como AMLO ha aprovechado los tiempos en medios para lanzar las montañas más grandes de mentiras, allá quienes lo quieran comprar.

También está Ricardo Anaya, quien se ha mostrado como un ambicioso sujeto capaz de vender a su formadores para obtener lo que en su pequeña cabeza y desmedida ambición, cree merecer: La Presidencia de México.

Pero nadie se salva, tocando ya las playas del proceso electoral del 18 los partidos y el INE se dispusieron a bombardearnos con anuncios que compiten por mostrar quien le pone más maquillaje a sus personajes, todos sujetos a la talacha de los genios publicitarios para mostrarlos como los superhombres y mujeres que habrán de sacar a México del barranco.

Carísimas inversiones que son empujadas por un INE que nada tiene de ciudadano y que sí se muestra como tienda Oxxo de los partidos políticos.

Estos institutos capaces de acostarse entre ellos aun se asemejen a casos de zoofilia, antinaturales y por demás indigestos en los cuadros de la democracia en donde el ciudadano es el último en importar, si su voto, aun se le deba de engañar de que todo es por su bien, por su bienestar.

Carísima ésta democracia que debe invertir miles de millones de pesos para convencer lo que en los hechos no consigue: La aceptación de un pueblo que escasamente se pregunta qué quiere y cómo lo quiere y que solo asiste, credencial en la mano, a cumplir con el ritual que le hace creer que su voto sí cuenta, mientras en el Olimpo los mesías y los mafiosos se frotan las manos, porque habrán de seguir operando la industria de la democracia.

Los espots son eso, la desesperada búsqueda por legitimar lo que en los hechos no se ha dado: Un México sin sangre ni violencia, ni corrupción y próspero.

Los producto milagro, eso son los candidatos, deberían dar un paso y comenzar por debatir de manera libre entre ellos, que se organicen discusiones con la sociedad civil, que se planten ante catedráticos de la UNAM, periodistas sin signos partidistas, academias, alumnos, que expliquen todos sus planes de trabajo, que el mesías marque claramente la ruta que cree habrá de mejorar a todos y no solo ir por la vida lanzando ocurrencias reiteradas, que el candidato oficial diga por que él es mejor y por qué no hizo nada en contra de los gobernadores corruptos, mientras fue secretario de Hacienda, que el niño de la secu explique qué sabe mas allá de ser un parricida político y qué quiere para México; que la ex primera dama fije por qué ella será mejor que su marido en eso de gobernar, no sólo espots, queremos debates, ideas abiertas, sin máscaras.

Queremos que el INE deje de ser una franquicia de los partidos y se ponga de lado de los ciudadanos. Escuche usted los espots y dígame si miento.

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