20Enero2018

Sábado, 20 Enero 2018
1:01:21pm
  • Por Miguel Ángel López Farías

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

El periodista Carlos Loret dio a conocer la prisión de lujo en la que se encuentra Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo.

Pocas dudas quedan de que a Borge se le protegió desde las más altas esferas del poder y esta situación sigue ocurriendo, de otra manera no se pude entender que el impresentable sujeto, con todo y 20 kilos menos, pueda ser fotografiado prácticamente con el mismo estilo de vida de cuando era gobernador, relojes millonarios, zapatos ultralujosos, etc.

Ningún ciudadano común y corriente podría remotamente en calidad de detenido o de investigado pasar por la conmisericordia de un sistema de justicia que le autorizara traer un teléfono celular o sus tenis favoritos.

Borge no le hace ningún favor al gobierno mostrándose arropado por su característica arrogancia y enviando la señal de que no importa en dónde se encuentre, ya que la impresión que deja es que está por encima de leyes y castigos.

La impunidad es parte de su retrato y alguien le debería avisar al presidente de México que este ex gobernador problablemente está siendo cubierto, protegido al punto de mostrarse como se le pega la gana.

Borge arrastra a su partido, a Meade, a todo lo que huela a este gobierno obligando a la pregunta de qué sabe Borge que es capaz de ir por la vida con desperpajo y prácticamente retando al Estado mexicano.

Quiénes son sus socios, qué secretarios de Estado le ayudaron a saltar sin proecupaciones de un país a otro, quienes le habrán prometido que aguante un poco en prisión y que no hable, que aguante vara mientras su situación se enfría y termine siendo exonerado una vez que la opinión pública se olvide de que Roberto Borge robó.

En México es sabido que alguien con dinero y más aún con poder e información se convierte en una figura intocable, que será muy difícil verlo tras las rejas puesto que el sistema está instrumentado para que sean blindados ante el brazo de la justicia.

Por ello es que tanto Borge, como Bejarano en su momento o Raúl Salinas de Gortari han sido recordatorio de que no importa el signo político, lo que los salva son sus cómplices que desde el poder son tan poderosos que imposibilitan el sueño de justicia real y efectiva.

Borge está en la cárcel, cierto. ¿Por cuanto tiempo? ¿Bajo qué candados y silencios se ganará la calle saliendo intocado de sus riquezas y propiedades? ¿verdad que todo es una tomada de pelo?

Vivimos el peor mundo de las simulaciones.

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