17Agosto2017

Jueves, 17 Agosto 2017
12:28:16pm
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  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

Todo aquel que partícipe en un torneo de box y que diga que no pegó miente.

Eso ocurre con la Iglesia católica que en nuestra páis, fundamentalmente en México, desde la conquista, ha tenido un papel protagónico.

No se puede entener a nuestra nación sin la participación abierta de los clérigos.

La formación de cuadros en el ministerio de la fé, su correlación con el poder, su influencia desde el pulpito, sí injerencia en la vida política.

Así como sus vínculos con el narcotráfico, su relación legal con el Vaticano, su dinámica económica, la primera en América Latina, en fin una serie de actividades que han dado a los ensotanados lujos, poder, dominio y participación.

Sin embargo, se necesita o tener mucho valor o intentar olvidar sus cimientos, historia y tropezones, como para redactar un editorial como el que hoy publica el Semanario Desde La Fé.

Lo titula "El páis se desanmgra" y ahi, la propia Iglesia no parace, es decir, ni autocrítica ni reconocimiento de la realidad.
Escriben profuso sobre la corrupción, la pobreza y violencia que se vive pero recimina al gobierno.

Vayamos por partes. En los tres incisos, corrupción, pobreza y violencia, ha participado la Iglesia y sus representantes.

Canoa en el México 68, su apoyo al movimiento de insurrección de encapuchados en Chiapas en el 94 y la bendición que han hecho de armas, bodas y bautismos con los familiares de capos del narcotráfico han sido más que evidentes.

El caso de Posadas Ocampo, vamos su crimen, no fue tan inocente y confuso como dicen, y no ha habido un personaje más cuestionado por su negor historial que Girolamo Prigione, como representante del Vaticano en México, vamos Nuncio, O qué tratan de que no recordemos la relación Iglesia con los Arellano Felix que fueron recibidos en la casa apostólica en la Ciudad de

México y que colocaron al gobierno de Salinas en un predicamento y que el entonces secretario de gobernación Jorge Carpizo evito una batalla campal en la San José Insurgentes?.

Qué debemos de creer que aquí en el país los padrecitos están libres de la pederastia y sólo es una leyenda mal contada la de Marcial Maciel?.

Que la pobreza en el país no se extiende cuando gran parte, muchísimo dinero, que capta la Iglesia mexicana vía donaciones y limosnas lejos de cubrir los más elementales satisfactores de los marginados, que esa millonada no se va al Vaticano, uno de los

Estados en el mundo con mayor riqueza nunca antes resgitrada?. Vamos para aventar la primera piedra, según los textos de ellos mismo, se necesita estar libre de pecado.

Y en su caso recordar, que mentir tambien está penado por la Santa Madre Iglesia.

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