21Noviembre2017

Martes, 21 Noviembre 2017
9:33:20pm
  • De la moral a la mentira
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX
México/Colaboración especial

Hasta para manipular se debe tener categoría, no ser burdos. La más reciente agenda de la Iglesia Católica señala que la penetración del narcocrimen crece como la gangrena y además anticipa que el aumento de la violencia se debe a la reciente convulsión política.

Señala en sus páginas Desde la Fé, que si existe capacidad de corromper del narco es porque hay corrupción oficial e institucional, sobre todo para conseguir el poder político.

Hasta ahí la denuncia vale, se acredita. Pero una institución tan desgastada como la Iglesia debe cuidar sus pronunciamientos y mejor vigilar a los suyos entre los suyos. Los casos de pederastia son de escándalo público.

La intervención de la mafia y el crimen, ojo, en la finanzas del Banco Ambrosiano le restan cualquier mérito moral.

Las bendiciones a las armas de los sicarios dejan un muy mal tufo. Lo ocurrido con la muerte del cardenal Posadas y la imagen de Girolamo Prigione no han sido una página ejemplar en la vida de los clérigos y más aún cuando en Paradise Papers también se da a conocer que los Legionarios de Cristo participaron en acciones de evasión fiscal en demérito de las instituciones académicas que representan y son un buen bando de dinero, en México.

Al propio Juan Pablo Segundo se le criticó severamente por la protección que le otorgó a Marcial Maciel Degollado y sus huestes. Todo por las enormes fortunas que de México se enviaban al Vaticano.

Allá sabían y bien, de los perversos gustos de Maciel por los niños y nada se hizo, y de este asunto y de corrupción se ha mencionado a varios de la alta jerarquía católica incluyendo a Norberto Rivera de quien se dice tienen abierto un ancho expediente en los Estados Unidos.

Mucho creemos que a la propia Iglesia ya se le olvido esa máxima que dicta, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. No vaya a ser que por explícitos en sus pronunciamientos, llamen la atención y el SAT y la PGR les pueden caer encima.

En estos tiempos ya no sería raro encontrarnos a alguien de la grey, de los de arriba, de los purpurados, compartiendo rejas con Javier Duarte.

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