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por Redacción
  • Con la pobreza hemos topado o qué pobres estamos todos
  • La corrupción convirtió a la ciudad en cobijo y paraíso para el hampa
  • Suben 43.4% fondos destinados a saldar el rescate bancario Primer bimestre del año
  • Por Crescencio Cárdenas Ayllón

RedFinancieraMX

¡Qué tal eh! Con estas sorpresas menos va a dormir el Presidente López Obrador quien sigue confiado en que las finanzas están bien ordenadas y alcanzaran para todo sabiendo el saqueo que caracterizo a los gobiernos anteriores las manejaban con tal descuido que involucraban a todo el pueblo en el pago de esas deudas fantasmas o no que ya lleva la friolera de 25 años sin que se le vea fin porque como todas las transacciones de este tipo salen con que “ el abono es por servicios” pero no para pagar el total de la deuda.

 

Lo cierto es que por el contrario en lugar de que baje el monto del adeudo sube cada que se les antoja a los prestamistas internacionales y por supuesto no s leva en algunos pesos o centavos ¡no es millones de pesos! Por eso tiene razón la Rayuela de la jornada al sintetizar: ¿Cómo puede crecer un país que se ha pasado 25 años pagando un rescate bancario que, por cierto, aún no termina?

 

Así los recursos públicos destinados en el primer bimestre a saldar el costo del rescate bancario –emprendido por el gobierno hace dos décadas y media– se dispararon respecto de los canalizados en el mismo periodo del año pasado, en un periodo en el que se contrajo el gasto en inversión pública, revela un informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El incremento está relacionado con la fecha de vencimiento de pagarés y el aumento de las tasas de interés internas.

 

Pero qué tal que Rolando Cordera escribió el fin de mana que sin un Estado en condiciones financieras saludables no puede haber crecimiento económico sostenido. Menos una redistribución social a la altura de los mandatos y la tradición constitucional mexicana. Sin embargo, el gobierno del presidente López Obrador se ha negado a usar su legitimidad votada para afrontar la fragilidad fiscal del gobierno, posponiendo la cuestión a la segunda mitad de su gestión.

 

Bueno y su aseveración de que “con la pobreza hemos topado o qué pobres estamos todos” se asemeja a un dicho que yo frecuento: “que jodidos estamos todos ustedes” y en su opinión es probable que el tiempo nos propine una nueva lección sobre las implicaciones nocivas que, para la sociedad y la política tienen decisiones como ésta. No sólo porque la austeridad de las finanzas dificulta o de plano impide al gobierno el cumplimiento de sus promesas y compromisos de campaña, sino porque al hacerse evidente el hueco financiero no le quede más remedio que optar por los nefastos recortes presupuestarios de los que nadie sale indemne.

 

Peligrosamente nos acercamos a una coyuntura como ésta y los desencuentros entre los funcionarios responsables de la conducción económica, incluido aquí el jefe de la Oficina de la Presidencia, hablan de malentendidos mayores sobre el tema. Con la consiguiente especulación política que en estos días dirige sus misiles al equipo hacendario en el que reposa en buena medida la credibilidad financiera del régimen.  Haciendo gala de habilidad retórica, el ingeniero Alfonso Romo habló el lunes pasado de la probabilidad de nuevos recortes al gasto por parte de las secretarías a las que él se empeña en defender. Sea cual sea el significado de su mensaje en la American Chamber of Commerce, parece que llevó al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera a decir que, de haberlo, sólo afectaría al gasto corriente y que la inversión pública quedaría a salvo.

 

Conviene decir ahora que urge dejar de ver al gasto corriente como sinónimo de ineficiencia o desperdicio. O, como se dice derogatoriamente, para la burocracia. Es un gasto que son medicinas, sueldos al personal sanitario, a maestros, así como posibilidades de empleo y de mejor consumo, a pesar de lo ocurrido desde que se reinauguró, en 2014, la política de tijeretazos a diestra y siniestra para contender con la caída en los petro-precios.

 

Más tarde, el propio secretario Urzúa anunció que las finanzas públicas venían mejor de lo que se esperaba y que, por lo pronto, el dichoso recorte no tendría lugar. En sólo tres días, asistimos a un rififí entre hacendarios y colaboradores directos del presidente, sin que se pueda afirmar o negar con certeza algún recorte o sobre la magnitud y los efectos sobre el desempeño gubernamental.

 

Hasta hoy, no se ha generado ruido de más, pero el flamante presidente del Consejo Coordinador Empresarial se apresuró a aplaudir el anuncio de Herrera, supongo que por el blindaje de la inversión pública sugerido por el funcionario hacendario. Tampoco se sabe de alguna corrección a sus dichos del lunes por parte del ingeniero Romo y las calificadoras parecen optar por el silencio y el recato.

 

Pero lo que este nuevo episodio vuelve a sacar a la superficie es la crisis fiscal del Estado, larvada por mucho tiempo debido al endeudamiento y el petróleo, que se empieza a expresar de nuevo, en el seno mismo del corazón de nuestra hacienda pública. Sólo nos dice una cosa: el Estado está pobre y esto sólo puede querer decir pobreza para los pobres y vulnerabilidad ampliada para los demás.

 

Cambiar de opinión sobre los tiempos de la reforma hacendaria sería una buena muestra de inteligencia y astucia políticas y abriría una oportunidad valiosa para darle a la reforma la dignidad y legitimidad que le quitaron años de abuso e incuria burocráticas y del poder. Con el petróleo en contra nuestra y sin que haya posibilidad alguna de recuperarlo pronto como soporte de las finanzas nacionales, el gobierno tiene que encarar la fragilidad estatal que le legaron. Convocar a partidos, legisladores, empresarios y trabajadores a jornadas de emergencia y urgencia, para caminar hacia una auténtica convención política y empezar la reforma del Estado por el principio. Y el principio no es más el verbo, sino el tesoro. Más pobre que nunca.

 

Ahora que entre más deuda menos dinero para los programas sociales.  La partida para el pago de intereses de los pagarés del rescate bancario, emitidos por el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo en favor de los bancos comerciales de entonces, requirió entre enero y febrero de este año recursos públicos por 28 mil 624 millones de pesos. La cantidad supera en 43.4 por ciento la canalizada para el mismo fin en el primer bimestre de 2018.

 

El monto destinado a financiar el costo del rescate bancario, denominado oficialmente Apoyo a ahorradores y deudores, constituye el de mayor crecimiento en el presupuesto gubernamental y se registra en un periodo en el que el conjunto del gasto público muestra una contracción, según la SHCP.

 

En particular, la partida destinada al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), entidad gubernamental encargada de gestionar los pagarés del rescate bancario emprendido por el gobierno entre 1995 y 1997, fue en el primer bimestre de este año de 22 mil 715.9 millones de pesos, 13.8 por

ciento más en términos reales que en el periodo comparable de 2018, indica la información de la SHCP.

 

Este año aparece un rubro de otros, que consume entre enero y febrero recursos públicos por 5 mil 908.2 millones de pesos. En 2018 no había tal partida, de acuerdo con los datos oficiales. La suma de fondos al IPAB y al rubro otros totaliza los 28 mil 624 millones de pesos destinados en el primer bimestre de este año al rescate. El reporte de Hacienda no da cuenta, como es usual, del nombre de las instituciones destinatarias de las partidas presupuestales.

 

Contracción del gasto en inversión.-  El aumento de la partida destinada a dicho rescate se da en un contexto de disminución del gasto, situación que, de acuerdo con analistas privados, se explica por el inicio de la nueva administración, proceso en el cual es usual que se produzca una pausa en las compras y en la ejecución de obras por el gobierno.

 

La SHCP da cuenta de que en el primer bimestre del año el gasto neto pagado del sector público fue de 897 mil 160.5 millones de pesos, cantidad que representó una disminución de 7.7 por ciento en términos reales –considerado el efecto de la inflación– respecto del mismo periodo de 2018, según información entregada por la SHCP al Congreso el viernes pasado.

 

En particular, el gasto público destinado a inversión física fue, en el primer bimestre de este año, de 97 mil 104 millones de pesos, cifra inferior en 5.8 por ciento en términos reales a la del mismo periodo de 2018. Un comportamiento inverso reflejó el pago del costo financiero de la deuda pública, renglón que ya incluye la erogación por el rescate bancario, de acuerdo con los datos oficiales.

 

En el primer bimestre de 2019 el costo financiero de la deuda fue de 94 mil 602.9 millones de pesos, 11.1 por ciento más que en el mismo periodo de 2018, según Hacienda.

 

Los 28 mil 624 millones de pesos de recursos públicos empleados en el primer bimestre de este año para pagar el costo del rescate bancario son apenas menores al gasto programable pagado que, en el mismo periodo, ejercieron las secretarías de Salud y Desarrollo Social (hoy del Bienestar), que sumó 30 mil 028.5 millones de pesos, muestra la información oficial. De ese total, 17 mil 719.5 millones de pesos correspondieron a Desarrollo Social y 12 mil 309 millones a Salud.

 

El monto canalizado al rescate bancario prácticamente triplica los 10 mil 139.2 millones de pesos que, en el primer bimestre de este año, fueron destinados como gasto programable pagado a la Defensa Nacional o los 9 mil 203.8 millones a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, establece la información de la SHCP.

 

Si como dicen que “La corrupción convirtió a la ciudad en cobijo y paraíso para el hampa” esto ya no es novedad, en serio, pero si ya saben la enfermedad ¿por qué no ponen el remedio? Lo malo es que lo informan como si fuera una gran novedad y con el calor se secará y no pasará nada. Entonces pues sí la Ciudad de México “se convirtió en un paraíso para la delincuencia organizada y desorganizada, en grupos chiquitos, medianos y grandes, e individual, por la colusión y la corrupción de la Procuraduría (General de Justicia), la Secretaría (de Seguridad Pública) y la propia jefatura de Gobierno encabezada por el hoy senador de la República Miguel Ángel Mancera”, aseguró el coordinador del Gabinete de Seguridad Pública capitalino, Tomás Pliego Calvo.

 

Luego de que el comandante general de la Policía de Investigación (PDI), Bernardo Gómez del Campo, afirmó que en la ciudad se tienen identificadas células de los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa, Pliego Calvo comentó que la información la tienen las áreas correspondientes, pero que desde el gobierno capitalino “se trabaja en todos los frentes, no solamente en uno”, para combatir la inseguridad.

 

Al ser entrevistado afuera del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, expresó que el gabinete de seguridad está concentrado en erradicar los delitos del fuero común, que representan 90 por ciento de los ilícitos que ocurren en la ciudad, entre ellos el robo a transeúnte, a transporte, a casa-habitación con violencia y a negocio.

 

Explicó que para el combate a la delincuencia organizada “hay una coordinación con el gobierno federal, que es el que tiene mano en esos temas” relacionados con el narcomenudeo, del que, a decir del comandante general  de la PDI, existen mil 200 puntos rojos en la capital.  “La Ciudad de México no va a ser más una zona de confort para la delincuencia; vamos a combatir frontalmente la corrupción, la impunidad y la colusión de servidores públicos con la delincuencia. Es una batalla sin tregua, campal”.

 

Por separado, en otro tema, el secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta Martínez, indicó que el policía que golpea a dos mujeres con el puño cerrado en la cara, en calles de la colonia Morelos, es el director operativo de la Zona Centro, quien ya fue suspendido. Tras reprobar el abuso policial, advirtió que la dependencia a su cargo no va a tolerar conductas que atenten contra los capitalinos, al explicar que al mando policiaco no se le puede destituir o remover del cargo que ocupa hasta que concluya la investigación que inició la noche del miércoles la Dirección General de Asuntos Internos.

 

Sin dar detalles, confirmó que los policías realizaron un operativo en la colonia Morelos en el que ocurrió un enfrentamiento con varias personas, luego vino la golpiza que propinó el mando a las dos mujeres, lo que quedó registrado en un video que circula en redes sociales.

 

Orta Martínez mencionó que se enteró del contenido del video a las nueve de la noche del miércoles pasado, por lo que citó al titular de Asuntos Internos, con quien revisó los 34 segundos de los hechos ocurridos el domingo pasado.

 

Además, recibió los testimonios de elementos policiacos que participaron en el operativo, que definió de “rutina”, tras mencionar que también platicó con el superior del mando que golpeó a las dos mujeres, a quien le advirtió que “no se va a tolerar” que los hechos se repitan.

 

Tendedero.-  Pues para muchas personas no hay ninguna razón para que el Presidente mencione por lo menos en una d sus buscadas y a veces gustada conferencia matinal d la mañana el asunto de las instituciones y dependencias que despiden diariamente a trabajadores y empleados de confianza que han hecho antigüedad al servicio de ellas y que ahora sin más n los lanzan a la calle para que cabalguen en los lomos de la incertidumbre, de la pobre y de la miseria porque así lo dicta el jefe del Ejecutivo y como ejemplo están la Lotería Nacional el ISSSTE y el IMSS entre otros que corren a las personas pero ellos los directivos empiezan a saborear los préstamos personales que pasan los 300 mil pesos.

Por lo demás, creo que todos estamos bien.

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