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por Redacción
  • López Obrador confirma que se cancela el aeropuerto de Texcoco
  • Obras del NAIM continuarán hasta el 30 de noviembre, dice Peña Nieto
  • ¿Puede Donald  Trump cerrar la frontera con México?
  • Prostituirse en el exilio para alimentar a la familia en Venezuela
  • Por Crescencio Cárdenas Ayllón

RedFinancieraMX

Pues parece ser que aun cuando faltan escasamente un mes y días para el cambio de gobierno en nuestro México querido los dos presidentes el que se va (se va suspirando) y el que se queda (se queda llorando) bueno así dice la canción de los dos amantes, pero este otro tema y ahí tienen que parce que juegan a las vencidas con asuntos importantes como es el de la educación y el del aeropuerto internacional que fue iniciado en territorio Texcocano y al respecto la situación se presentó así el día de ayer.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, confirmó que será cancelada la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, por lo que se implementarán dos pistas en la base militar de Santa Lucía y se mejorarán el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el de Toluca, una decisión basada en el resultado de la consulta ciudadana y rechazada por los empresarios del país

López Obrador aseguró que en tres años será resuelto el problema de la saturación del aeropuerto, garantizando que los tres aeropuertos (AICM, Toluca y Santa Lucía) ya estarán operando, en conjunto con el tren rápido México-Toluca.

Agregó que el gobierno de Francia elaboró un dictamen, a petición de su equipo, que avala la viabilidad de la operación simultánea de la base aérea en Santa Lucía y el AICM, un dato que se reservó para no incidir en la consulta en la que el 69% de los participantes votó a favor de cancelar el proyecto en Texcoco. “Con esta decisión sabia” de la población, el gobierno se ahorrará 100 mil millones de pesos, dijo. Sin embargo, mencionó que se respetarán los derechos de los inversionistas de ese proyecto, así como los tenedores de bonos, para que no se afecten los intereses de las empresas participantes.

La inversión total en Santa Lucía, Toluca y el AICM será de 70 mil millones de pesos, con total transparencia de los contratos, puntualizó Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones y Transportes.

¡Ah! Pero no fueron lejos por la repuesta del todavía presidente Constitucional Enrique Peña Nieto quien señaló al conocer la noticia de la suspensión por petición expresa de los ciudadanos (¿?) que las obras de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco continuarán hasta el próximo 30 de noviembre, último día de su gobierno.

El mandatario agregó que de mantenerse la decisión de cancelar la obra a partir del 1 de diciembre, el próximo gobierno tendrá que hacer frente al pago de compromiso, que requerirán impuestos adicionales a los que pagan actualmente usuarios del aeropuerto. Este domingo, el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, informó que los ciudadanos votaron en la consulta por la opción de construir dos pistas en la base militar de Santa Lucía y continuar operando el actual aeropuerto Benito Juárez, lo que cancela las obras del NAIM en Texcoco.

De mantenerse la decisión de cancelar la obra a partir del 1 de diciembre, el próximo gobierno tendrá que hacer frente al pago de compromiso, que requerirán impuestos adicionales a los que pagan actualmente usuarios del aeropuerto y otros; Peña Nieto dijo que su gobierno “será respetuoso de las decisiones que en el ejercicio de sus atribuciones tome la próxima administración”. “Este gobierno, como aquí lo he dejado claramente establecido, está dispuesto a mantenerse en los compromisos que se asumieron para el nuevo aeropuerto”.

¿Puede El presidente de los Estados Unidos cerrar la frontera de su país con México?

La respuesta más sencilla es sí. El ex comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Gil Kerlikowske, declaró al diario USA Today que logísticamente es posible impedir el cruce de un camión de carga, un vehículo de pasajeros o de un peatón en alguna de los puertos de cruce internacional.

Sin embargo, las afectaciones no solo afectarían a los extranjeros que buscan ingresar al país en busca de asilo, también impactaría negativamente a los estadounidenses que necesitan viajar, comerciar y hasta comer, expuso Kerlikowske.

En dos ocasiones presidentes estadounidenses han cerrado de manera parcial los cruces fronterizos. La primera fue en 1985, durante la administración de Ronald Reagan, en reacción a la desaparición del agente de la Agencia Antidrogas (DEA), Enrique “Kiki” Camarena. Este cierre temporal fue una estrategia para presionar al gobierno mexicano a dar con el paradero de Camarena, quien había sido torturado y asesinado por narcotraficantes.

La segunda clausura momentánea de la frontera con México fue el 11 de septiembre de 2001, tras los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono. En esa ocasión el flujo del tránsito fronterizo se reanudó horas después de los actos terroristas, pero le precedió un endurecimiento de los procedimientos de inspección, que resultaron en demoras en los tiempos de cruce que impactaron significativamente al comercio y, consecuentemente, a las economías de ambos países.

El impacto económico

Una investigación del politólogo estadounidense, Peter Andreas, documentó que el comercio transfronterizo, que promediaba los 670 millones de dólares diarios, cayó aproximadamente un 15 por ciento diario durante las semanas posteriores al ataque.

Las más afectadas fueron las fábricas de aparatos electrónicos, de productos textiles y químicos, así como a las empresas mexicanas proveedoras de componentes para la manufactura de vehículos estadounidenses”. Peter Andreas.

Las ventas en las ciudades fronterizas de Estados Unidos también resintieron los estragos del aumento de los tiempos de inspección en los cruces internacionales. En ciudades como San Diego, California, declararon una emergencia económica por la ausencia de compradores provenientes del norte de México, que se abstuvieron de cruzar la frontera tras el 11 se septiembre.

Han pasado más de 17 años, y las economías de ambos países se encuentran mucho más integradas. Se estima que el comercio transfronterizo alcanzó un promedio diario de mil 700 millones de dólares. Detener, o incluso disminuir el flujo de los productos y de los viajeros provocaría un daño económico que probablemente se vería reflejado en una caída de los índices del mercado de valores estadounidense, estima Andreas.

Prostituirse en el exilio para alimentar a la familia en Venezuela.-   Madres, hijas, hermanas… Ellas huyeron del hambre en Venezuela. A falta de papeles para trabajar legalmente terminaron en bares sórdidos de Colombia donde, entre lágrimas y asco, se prostituyen y ahorran cada peso para enviarlo a sus seres queridos.

Alegría es profesora de historia y geografía, pero trabaja en un burdel. En la Venezuela de la hiperinflación y la crisis económica su salario de 312.000 bolívares (menos de un dólar) ya no alcanzaba “ni para comprar unas pastas”, dice esta migrante de 26 años.

En febrero cruzó, como cientos de miles, a Colombia. Durante tres meses fue mesera en Arauca (este) a cambio de comida y alojamiento, pero sin pago. “Lo que mandaba a mi hogar eran las propinas”, cuenta a la AFP. Hasta que le quitaron incluso esos pequeños montos. Seis de sus allegados, incluido su hijo de cuatro años, sobreviven en su tierra gracias a ella.

Entonces llegó a Calamar, en el Guaviare, un caserío selvático en el sur de Colombia marcado por seis décadas del conflicto armado. Corredor de cocaína, el departamento también es un bastión de disidentes de la exguerrilla FARC y de narcos del Clan del Golfo.

Alegría, un apodo que eligió con ironía, se prostituye junto a otras nueve mujeres en uno de los bares de la zona de este pueblo polvoriento de 3.000 habitantes. Unas 60 compatriotas ejercen la misma labor aquí.El “rato” cuesta entre 37.000 y 50.000 pesos (11 a 16 dólares), de los que le da 7.000 (2,3 dólares) al dueño del establecimiento. Las “noches buenas” ganan de 90.000 a 300.000 pesos (30 a 100 dólares). El salario mensual en la desvalorizada moneda venezolana equivale a 29 dólares.

Migrar con las manos vacías – “Nunca nos pasó por la mente prostituirnos. Lo hicimos en base a la crisis”, dice Joli, de 35 años, con la voz entrecortada. En 2016 perdió su trabajo como repartidora de periódicos en Venezuela. “¡No había más papel para imprimirlos!” Confiando sus tres hijos a su madre, fue de ciudad en ciudad, de un trabajo a otro. Sin pasaporte, Joli, otro sobrenombre, saltó la frontera sin maleta, solo con la ropa que tenía puesta.

Cerca de 1,9 millones de venezolanos emigraron desde 2015, la mayoría a países de la región, cuando se agudizó la crisis, según la ONU. Joli perdió “de un infarto, por falta de medicamentos”, al hombre con el que iba a casarse. El padre de sus hijos también falleció de insuficiencia renal en Venezuela. En Colombia, “me vi entre la espada y la pared”, cuenta. “Por mi tono de voz, me cerraban la puerta en la cara”.

Sin trabajo, optó por “venderse” en Bucaramanga (noreste), a 575 kilómetros de Calamar, donde desde junio trabajaba su sobrina Milagro, de 19 años.  “Al principio me sentía súper mal”, dice Milagro. Pero persistió ante la falta de una mejor alternativa para ayudar a sus hermanos, su bebé de dos años y su madre enferma, que luego falleció. Les cuesta ocultarle la verdad a sus familias. “Ellos no saben a qué me dedico, ni siquiera mi mamá. Sacrificó cinco años de su vida trabajando para darme una educación. (…) Sería muy detonante (duro) para ella”, explica Alegría.

Ella les dice que trabaja en una panadería. Sueña con enseñar en Colombia, pero sin pasaporte es una utopía. Cansada de mentir, buscó ayuda psicológica en el equipo de emergencia de Médicos del Mundo (MDM) enviado a Calamar.

Sexo sin condón –  Por su situación y la presencia de hombres armados en la zona, entre otras razones, estas mujeres sufren de “ansiedad, episodios depresivos, síntomas de estrés postraumático”, apunta Jhon Jaimes, psicólogo de la ONG. El clima tropical las expone a “infecciones, a dengue, malaria”, agrega. Aparte del riesgo de enfermedades venéreas, varias quedan embarazadas porque algunos clientes les exigen tener relaciones sin protección.

En el hospital temporal de MDM, una especialista las cura, les pone implantes anticonceptivos y las aconseja. Algunas se derrumban. Se escuchan sollozos. La ONG también les entrega alimentos, productos de higiene y preservativos. Con sus paquetes bajo el brazo, regresan por la trocha. Y de nuevo a trabajar. En el calor húmedo se preparan frente al espejo del burdel. Se alisan el cabello, intercambian labiales y polvos de maquillaje. Se enfundan minishorts, pequeños tops y sandalias de plástico.

Madre de tres hijos, Patricia, de 30 años, también comenzó esta vida en Arauca. Fue una pesadilla: un cliente borracho la golpeó, violó y sodomizó. “Hay clientes que te tratan mal y eso es horrible”, murmura. “Todos los días pido a Dios que sean buenos”. Nicolás Dotta, coordinador de MDM Colombia, subraya la “vulnerabilidad” de estas mujeres a ser explotadas sexualmente. “Si hay algo que está caracterizando esta crisis migratoria, es el tema de cómo están operando las redes de trata y la alta cantidad de mujeres venezolanas que están siendo víctimas de esas redes, no solo dentro de Colombia (…) sino en otros países de la región, inclusive de Europa”, alerta.

No sirve un solo hombre –  Al caer la noche, Alegría, Patricia y sus compañeras cruzan la cortina que separa el bar de sus precarias habitaciones de tablas de madera. Se sientan en la puerta. La música silencia el cacarear de los pollos que picotean el fango. Los hombres pasan, a pie, en moto, y a veces entran.  Algunas han escapado, como Pamela, una expolicía de 20 años que fue a abortar a San José del Guaviare, a tres horas de Calamar, y huyó al centro del país.

Prefiere los 30.000 pesos (10 dólares) que gana a diario como mesera en un restaurante a la esclavitud a la que la sometía el proxeneta que la llevó de Arauca a Calamar. “Este sujeto nos engañó”, afirma en Bogotá. Como las demás, tuvo que prostituirse para reembolsarle el costo del viaje de 24 horas para llegar al burdel. “Lo más fuerte para mí fue tener relaciones sexuales sin preservativos (…) a toda hora, a toda costa, y a la fuerza y con maltratos”.

Milagro ahora sonríe, pues quizás vive el “milagro” que inspiró su seudónimo: un piloto de lancha la sacó del prostíbulo.  Pero Alejandra, de 37 años, no quiere un marido. “A mí no me sirve un solo hombre. Yo necesito vivir de muchos para alimentar a mis niños”, dice iracunda esta madre de cuatro hijos, incluido un bebé de dos meses que nació de un cliente en Colombia.

Por lo demás, creo que todos estamos bien.

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