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  • Doctor López
  • Solidario abrazo a mi amigo Paco Rodríguez
  • Por Moisés Sánchez Limón

RedFinancieraMX

Lunes 24 de mayo y el licenciado presidente cumplía frente al micrófono su ilustrativa homilía. Había hablado de economía, de energía, de precios en productos básicos, de ferrocarriles… hasta le dio un raspón al doctor Ernesto Zedillo

¡Ah!, pero pronto retomó aquella postura de sabelotodo, ésa de febrero y marzo del año pasado, cuando junto con su tocayo de apellido, cuaderno de doble raya López-Gatell, pronosticó que el Covid-19 no llegaría a México y, si llegaba, su gobierno estaba preparado, además de que no era peligroso. La influenza, compararon los López, era peor.

¿Y?

Bueno, bueno, a la distancia de poquito más de un año, la Secretaría de Salud les dio un mentís con el informe de que, hasta el lunes 24 de mayo de 2021, en México suman 2 millones 397 mil 307 personas infectadas con COVID-19. Y también hasta el penúltimo lunes de mayo de 2021 han muerto por este virus  221 mil 695 personas. ¿No pasaría nada? ¡Ja!

Esa es la cifra oficial, un desagregada alude a 238 mil 825 muertos. Lo cierto es que el número de muertos puede superar al medio millón.

Sí, es cifra de escándalo que no gusta al licenciado Andrés Manuel, quien acusa de amarillista y alarmista a la prensa que difunde el ya cotidiano número de muertos por el Covid-19, además del enorme, enorme número de contagiados.

Sin duda los números son la mejor evidencia del pésimo manejo, que linda en lo criminal, de la pandemia de coronavirus que superó las expectativas optimistas del doctor Hugo López-Gatell Ramírez, quien tiene el rimbombante cargo de subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud.

López Obrador y López-Gatell han echado bajo la alfombra aquellas declaraciones en las que minimizaron el alto riesgo de la epidemia que se avecinaba. La compararon, como una gripita.

¿Recuerda usted aquella invitación que, desde Oaxaca, hizo el señorpresidente para que, si tenían lana, salieran a comer, que se dieran abrazos, que no pasaba nada. Que no había que exagerar.

En marzo del año pasado, en un acto que lo pintó en toda su dimensión servil, López-Gatell se atrevió a decir que el licenciado López Obrador no podía contagiar, “no es una fuerza de contagio” de coronavirus, refirió.

Y es que, en una mañanera de marzo de 2020, le preguntaron si López Obrador podría ser una fuente de contagio del Covid-19, por sus actividades y giras de fin de semana por el interior del país, en las que saluda, abraza y besa a asistentes a sus actos.

López-Gatell Ramírez dijo que “La fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio. En términos de una persona, de un individuo que pudiera contagiar a otros, el presidente tiene la misma probabilidad de contagiar que tiene usted o que tengo yo. Usted también hace recorridos, giras y está en la sociedad. El presidente no es una fuerza de contagio, entonces no tiene porqué ser la persona que contagie a las masas, o al revés”.

Y por si había alguna duda, aseguró: “aunque pase de los 60 años, no quiere decir que es una persona de especial riesgo. Casi sería mejor que padeciera coronavirus porque él, en lo individual, se va a recuperar espontáneamente y va a quedar inmune”, aseveró.

Y más, López-Gatell aseguró que la creencia de que el licenciado presidente debía hacerse la prueba por COVID-19 parte de una idea fuera de lugar.

¿Y qué es lo que pasó? Recuerde usted que Andrés Manuel y Hugo se enfermaron, se contagiaron de Covid-19, aunque se la pasaron chévere con atención médica de primera, nada de consultorio del doctor Simi, nada de hospital del IMSS o del ISSSTE. Se recuperaron como milagro del Tepeyac y andan frescos y rozagantes.

Mire usted, la referencia de sabelotodo de Andrés Manuel y su tocayazo Hugo, viene a colación por lo dicho, en la conferencia mañanera de inicio de semana y la respectiva vespertina del informe de la pandemia.

Eduardo Quevedo, quien se identificó “de Canal 14 SPR”, muy formal planteó y preguntó al señorpresidente “sobre lo que sucedió en Campeche, que decidió retroceder en el plan de inicio a clases ante el incremento de casos COVID, ¿qué lección nos deja esta situación?, ¿y cómo se estará evaluando en el resto del país esta situación?

Y he ahí que, como buen sabelotodo, el licenciado López Obrador se enfundó en la bata de experto y atendió con el estetoscopio pegado a su pecho que no es bodega:

“Bueno, hicieron bien, pero no se debe de exagerar, hay que aislar si se encuentra un contagio o un brote, se aísla, pero no cerrar por completo, no parar. Tenemos información de que la pandemia sigue perdiendo fuerza, o sea, no hay indicios, no hay elementos para preocuparnos de que pueda venir una tercera ola; si no, lo diríamos.

“Entonces, sí pueden darse casos ahí, aislados, pero esto no puede ser algo de preocupación nacional. Lo digo por Campeche y lo digo por Nayarit, pero también porque en Veracruz van a comenzar, y aquí también (en la Ciudad de México); y en el caso de Veracruz llevan ya tiempo en verde, en semáforo verde, no hay muchos contagios.

“Y sí es muy importante regresar a las clases presenciales, mucho muy importante, es cuidar la salud, pero también garantizar el derecho a la educación, que no se nos vuelva costumbre el que los niños tienen que estar frente al televisor o al internet, o recibiendo las clases en línea, no, eso no es lo mejor.

“Y no sólo son niñas y niños, adolescentes. Tenemos que regresar lo más pronto posible a las clases presenciales porque también tenemos entre todos que hacer una evaluación de cómo regresan los niños, las niñas, los adolescentes y quienes no van a regresar, que hay que irlos a buscar, pero no vamos a poder saber de qué dimensión es la deserción si no nos volvemos a reunir en las aulas”.

“(…) Entonces, yo sí creo que tenemos que tener cuidado, tener buenos protocolos de salud para el regreso a clases, pero no decir: ‘Hubo un afectado, un contagio y cerramos ya de nuevo toda la escuela’. No, vamos tratando”.

–Aprender a vivir con ello, presidente.

–Sí, buscar la forma de irlo resolviendo.  Hay países (¿cuáles?) en donde no cerraron lo educativo, o sea, hasta en los momentos más difíciles por la importancia que tiene la educación, otros que sí completamente cerraron, nosotros cerramos y llevamos a cabo este proceso de educación a distancia que funciona, que es una opción, que es una alternativa, pero no es lo mejor, no es lo mejor, hay que regresar a clases”.

¿Y qué cree? Horas después el doctor López-Gatell salió con un mensaje en similar línea, y el fundamento del filósofo de Güemes: si es que sí, sí. Si es que es no, no.

O sea: ¡Canijos padres de familia, no sean exagerados! Manden a los niños a la escuela, no pasa nada. La voz del mismo experto sabelotodo de febrero-marzo del año pasado que hoy recomienda retomar clases presenciales a la voz de ya como entonces salir, darse abrazos.

¡Vaya coincidencia! Justo en la ruta de los comicios del próximo domingo 6 de junio el país se pinta verde y amarillo. ¡A votar por más de lo mismo! No cabe duda, este doctor López Obrador no cura ni un pulque. Pero… Digo.

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