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Nigromante

por redfinanciera
  • Por José Vilchis Guerrero

RedFinancieraMX

Todavía no se sabe si hay izquierda en México o cómo definir a la 4T

Enfrascados en los triviales análisis de si los “abrazos no balazos” como sistema de combatir a la delincuencia desde sus causas, y si los métodos de permitir a los normalistas bloquear las vías del ferrocarril ante la impasible actitud del extraviado gobernador de Michoacán Silvano Aureoles que deja al gobierno federal la responsabilidad para no tocar al magisterio ni con un pétalo de una denuncia penal por los agravios a la economía nacional, nos olvidamos de las ideologías que respalden la práxis política de un nuevo régimen cuyo ideal central es combatir la corrupción.

A nombre de los mexicanos que todavía no encontramos la ubicación ideológica de la Cuarta Transformación, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato presidencial de los partidos de izquierda surgidos en el siglo pasado, no hay duda: ni Andrés Manuel López Obrador ni su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) encarnan a la izquierda en México.

Así, de un plumazo, salimos de la duda. Aunque ya sospechábamos que al hablar de la izquierda mexicana no sabíamos de qué se trataba el tema, porque las figuras de la izquierda ya no están en el firmamento político. No hay, de hecho, un político de izquierda que sea referente de la izquierda. Valentín Campa, Demetrio Vallejo y Arnoldo Martínez Verdugo ya están en la Rotonda.

En el sentido contrario, tenemos una vaga idea de lo que es la derecha, porque sí tiene representantes y sobran los ejemplos desde el Partido Acción Nacional como Vicente Fox, Felipe Calderón y un ilustre michoacano, Marko Cortés, líder panista que no figura junto a los expresidentes de su partido como una auténtica oposición al régimen, pero sí sus organismos, ya muy identificados en las siglas Coparmex, Concamín, CCE (Consejo Coordinador Empresarial) y los banqueros en su conjunto. Pero no tenemos una idea clara de la izquierda.

De hecho –dijo Cárdenas en la entrevista con El País—no existe una izquierda organizada en el país ni un político importante que la represente. Y confió en que el del tabasqueño “no sea otro sexenio perdido para México”, como los que –creo yo- fueron los del panismo trasnochado del 2000 al 2012, que causaron perjuicios económicos a los mexicanos por una absurda cesión de empresas estatales como hizo Fox, que regaló el gas y los ingenios azucareros a empresas privadas que a la fecha se llevan las ganancias y los beneficios a cambio de empleos de cuarta para los mexicanos. O, en el peor de los casos, una estúpida guerra contra el narcotráfico que sólo permitió el crecimiento de los cárteles por la corrupción de funcionarios públicos, empresarios y banqueros que solaparon el lavado de dinero procedente del narcotráfico.

De visita en España en el marco de diversos actos relacionados con el 80 aniversario del fin de la Guerra Civil española y del exilio republicano, Cárdenas Solórzano concedió una entrevista al diario El País en la que afirmó que no ve hacia dónde va el gobierno morenista. La periodista Cecilia Ballesteros atizó la hoguera: –¿Es Morena la izquierda de México?—le preguntó y Cárdenas respondió: “No lo veo. No conozco cuáles son las propuestas de Morena para elevar el crecimiento económico o para hacerlo sostenido y a largo plazo. Ni conozco sus propuestas respecto a la política exterior ni para reducir la desigualdad. No sé dónde esté Morena desde el punto de vista ideológico.

El dedo en la llaga: ¿Dónde estaría entonces la izquierda mexicana?  que fue la pregunta de más difícil respuesta, porque Cárdenas fue el impulsor del surgimiento de los partidos de izquierda en la última parte del siglo pasado, por eso el heredero de Lázaro Cárdenas tuvo la suficiente autoridad para definir:

–Hay muchas izquierdas. Es muy difícil decir quién está en la izquierda y quién no. No veo una izquierda organizada en este momento, ni a ningún político importante ubicado en lo que yo llamaría izquierda—acotó.

De su amplia trayectoria política, Cárdenas emergió de la transformación del partido que surgió en 1929, después de que su padre, el general Lázaro Cárdenas lo transformó en Partido Revolucionario Institucional (PRI). Luego de haber sido gobernador de Michoacán, buscó la candidatura a la Presidencia de la República y le cerraron las puertas los priístas y encabezó la Corriente Democrática con Porfirio Muñoz Ledo, Samuel Maldonado Bautista, Cristóbal Arias Solís, Roberto Robles Garnica, Francisco Javier Ovando Hernández, Antonio Herrera, Ildefonso Aguilar y Alfonso Elizarrarás, entre otros.

Nomás para recordar, Cárdenas buscó por más de un año adeptos a la causa democrática, el 14 de octubre de 1987 el dirigente del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, Carlos Cantú Rosas, postuló a Cuauhtémoc Cárdenas como su candidato a la Presidencia de la República, después se sumaron el Partido Popular Socialista y el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, que formaron el Frente Democrático Nacional (FDN), con otras agrupaciones pequeñas como el Partido Social Demócrata, el Partido Verde Mexicano y más tarde el Movimiento al Socialismo, que estaba integrado por desprendimientos del Partido Socialista Unificado de México, Partido Mexicano de los Trabajadores y el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Fue así como Cárdenas se hizo candidato presidencial de esta organización, así como de tres partidos de izquierda con registro y una veintena de agrupaciones políticas y sociales en 1988. Mientras que el PRI postuló a Carlos Salinas de Gortari. El 6 de julio día de las elecciones presidenciales, ante la famosa caída del sistema, Cárdenas, Manuel J. Clouthier (candidato del PAN) y Rosario Ibarra de Piedra (del PRT), hicieron a un lado sus diferencias y acudieron a protestar ante la Secretaría de Gobernación.

Fue la época en que el pueblo ganó las calles para la protesta pública y cuando se hizo público el apoyo popular, porque por aquellas fechas las tendencias favorecían a Cárdenas quien se declaró vencedor con una tendencia de 42 por ciento, por 36% de Salinas con 50 por ciento de casillas computadas. Entonces se radicalizaron las protestas por el supuesto fraude electoral, los actos multitudinarios se repitieron; muchos estaban esperando el llamado de Cárdenas para defender el voto en las urnas, pero no ocurrió, pues según sus colaboradores pudo haberse desatado una guerra civil. En el proceso electoral que se efectuó el 6 de julio de 1988, el Frente Democrático Nacional se ubicó como la segunda fuerza política nacional, después del PRI.

Posteriormente, fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, luego del último regente del PRI, Óscar Espinosa Villarreal; el primero electo por voto popular en 1997, respondió después a la pregunta de qué piensa sobre que López Obrador se declare cardenista, en referencia a su padre el expresidente Lázaro Cárdenas. El también fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que renunció en 2014, indicó que lo que él llama cardenismo es una lucha permanente por el rescate, ampliación y ejercicio efectivo de la soberanía del país, por la elevación de los niveles de vida de la gente y por una política internacional que busque la equidad en las relaciones.

Luego vino la pregunta controvertida: –¿México podría estar ante otro sexenio perdido?

–Eso es lo que pensamos muchos. Espero que no. Cárdenas fue al grano: –Si en Chile o en Colombia se están dando estos estallidos de carácter social por las desigualdades, por la falta de oportunidades, quiero pensar que en México la gente está expectante, todavía con la esperanza de que se den los cambios que no se han dado. Espero que no tengamos que llegar al estallido social para ello. Como se suele decir, si ves las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

En materia de seguridad en el país, donde el primer año de gobierno de López Obrador alcanza una cifra de 31 mil muertos, Cárdenas Solórzano expresó coincidencias con la política de López Obrador de atender las causas que originan la violencia. Por supuesto, dijo, se tiene que buscar una política donde puedan elevarse las condiciones de vida de la gente.

“Esto haría necesario que las políticas que tienen que ver con educación, salud, generación de empleo, seguridad social, aparte de intensificarse en sus efectivos y efectos, pudieran también tener dentro de sus componentes cómo reducir la violencia, cómo garantizar la seguridad. Es muy importante que tengamos una distribución más equitativa de la riqueza”, explicó.

De reacción inmediata, como ya se le conoce, Andrés Manuel López Obrador no pudo evitar en su conferencia mañanera los cuestionamientos en torno a las críticas de Cárdenas a su gobierno y al partido que lo llevó a la Presidencia de la República. Defendió la forma en que busca “la transformación de México”. Y dijo que, tanto en su más reciente libro “Hacia una economía Moral” y en su informe del domingo pasado, se definió hacia dónde va el país.

Como ya es su costumbre y una forma de esquivar los golpes de sus críticos, expresó su respeto por el ex candidato presidencial y defendió a capa y espada lo que ha logrado con su Cuarta Transformación. “Es libre el ingeniero. siempre ha dicho lo que siente y se respeta su punto de vista. Yo no estoy para polémica y respeto mucho al ingeniero”. Expresó que en el nuevo régimen “queremos la democracia y la democracia es debate, es garantizar las libertades, el derecho a disentir, es la pluralidad. No es pensamiento único, sería la vida muy aburrida si todos pensáramos igual. Nos pasaríamos todo el tiempo bostezando, aburridos.

“Estamos llevando a cabo la cuarta transformación de la vida pública del país. No es un simple cambio de gobierno, sino de régimen y el principal objetivo es quitar la corrupción del país… esto nos lleva a que podamos hacer justicia”. Según su visión, se está “probando que esta nueva política es eficaz porque no se está permitiendo la corrupción, los lujos en el gobierno, y sin aumentar impuestos, sin gasolinazos, sin endeudar al país, estamos atendiendo a millones de mexicanos pobres, estamos garantizando que haya más igualdad, más justicia. Ese es nuestro modelo”. Y remató: “que no se acepte, que no se entienda, que no se esté a favor es otra cosa y respetamos todos los puntos de vista”.

Totalmente de acuerdo, pero al final no llegamos a la conclusión: ¿es o no de izquierda la 4T? Seguiremos buscando para encontrar la ideología que mueve al nuevo régimen. La izquierda no se ve, ni se escucha, ni se entiende, ni gobierna. Tampoco hay ideólogos ni políticos de izquierda.

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