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Picotazo político

por Redacción
  • Por Miguel Ángel López Farías

RedFinancieraMX

Este será un picotazo al revés, este 2018 nos ha significado un duro examen de resistencia, de tolerancia y sus partes filosas, esas que sangran poquito, pero que no nos llegan a herir en lo profundo, hijos de una condición de reciclaje, los mexicanos somos una raza increíble, variopinta, aspiracional y profundamente emocional.

El año nos pintó como una ventanilla en donde supimos quejarnos de lo que nos lastimo, seguidores de nuestra propia puesta en escena, participantes a ratos callados , a ratos escandalosos de una vida que nos inconforma pero que de alguna manera vemos  como la invitada a la mesa de nuestro día a día.

Los mexicanos regresamos a nuestro pasado, aquello que vio a la muerte como algo que se respira, vecinos del tzompantli y sus hileras de cráneos, raza única en el mundo que cohabita en un escenario de guerra, pero que lanza cohetes en cada celebración… Total, la vida sigue y hasta que no nos toque, decimos sosteniendo el fuero de la muerte.

Los mexicanos somos únicos, portadores de virus de la bipolaridad, chivas o américa, chairos o fifis, güeros o prietos, gordos o flacos, fresas o proles, da igual, al final somos capaces de abrazarnos y ser solidarios si el miedo de un terremoto nos saca de la modorra, nos sabemos vulnerables y eso nos hace humanos, y en el resto del mundo se preguntan el por qué demonios somos como somos, una nación capaz de brillar hasta las lágrimas o centrarse en la más profunda oscuridad, alegóricos en el ángel de la independencia, agitando banderas nacionales y coreando triunfos efímeros en un mundial de fut, o conmovidos con una perrita que rescata seres humanos de los escombros.y somos así porque  nos identificamos con el orgullo de ser una raza de cabrones.

De los que no importa la cantidad de tequila en la sangre, nos sentimos valientes hasta la locura, aunque al día siguiente olvidemos las promesas y hazañas que cometimos en honor a la diosa del agave.

En el fondo sabemos que nuestro viaje es corto, por ello es que acudimos a los brazos de la virgen, de nuestros santos favoritos, para encontrar un consuelo instantáneo, uno que calme la conciencia de la mexicana voluntad y sus defectos.

Los mexicanos no sabemos de soledades, nos gusta el bullicio, apretarnos, que nos vean en bola, por ello es que todos nos movemos en procesión, como enjambres de almas y así estamos cómodos, por ello ganan los tianguis llenos de flores, frutas y colores por encima de los encantos artificiales de los centros comerciales.

Somos  los mexicanos hijos de los volcanes y de la luna, pues aquí, cuando la gigante blanca se asoma, somos capaces de mirarla con ojos de amor y con la pregunta del que estará pensando ella de nosotros, del que seamos tan frágiles en el corazón y tan fáciles con las lágrimas cuando escuchamos un mariachi haciéndonos recordar una traición o un poema, somos un país que se mofa de sus fracturas, de condición irresistible y seductora cuando se trata de presumir nuestro pasado prehispánico y que hipnotiza con el vuelo y alegría de un colibrí, que se asemeja mucho a nuestros niños.

México siempre comparte, y sabe lucir hacia afuera, los mexicanos somos, a pesar de ser fugaces y veleidosos, una nación fuerte, resistente, valiente hasta la demencia, comelona y onírica, de sueños increíbles, llenos de una magia que provoca el aplauso de los extranjeros que tocan este suelo. nación de mil máscaras, tan útiles según sea nuestro estado de ánimo…amo a México pues es nuestra única casa, y aquí los inviernos nunca se quedan, siempre gana el sol, siempre amanecemos con una nueva oportunidad, morimos y nacemos, respiramos y bebemos de la misma fuente…y nadie como nosotros para sanar heridas y ser espiritualmente únicos.

Amo México, y les deseo a todos un pedazo de este corazón para que sepan que todos los días aprendemos de uds. felices fiestas.

Y va el deseo de un feliz México para el año que entra y todos los demás que nos faltan porque si algo tenemos es que somos la nación que siempre fabrica esperanzas, y eso es bueno.

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