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Se comenta sólo con…

por Redacción
  • Engaños en la aplicación de la ley
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

La impunidad y los evidentes negocios, intereses, en la supuesta aplicación del Estado de Derecho hacen crecer el descontento en el país.
Quizá el caso de Javier Duarte de Ochoa sea el más representativo y actual. Desfalcos, abuso de poder, crímenes de periodistas, drogas clonadas para niños enfermos, su esposa en el extranjero haciendo lo que le viene en gana, metas estales incumplidas, en fin, una cadena de atropellos que no se sancionan, se negocian.
¿O qué burócratas de todos los niveles no sabían de los despilfarros en la entidad? ¿No parece extraño que nada se diga o haga con los exgobernadores Gabino Cué o con Ángel Aguirre? ¿Qué en Oaxaca y en Guerrero no hubo desviaciones, crímenes?
¿Por qué el grito de “vivos se los llevaron, vivos los queremos” no los toca? ¿Por qué el retraso educativo y la majadera pobreza en Oaxaca no es reclamada? ¿Y en Quintana Roo, vendiéndose patrimonio nacional a precio de ganga para familiares consentidos?’¿Y en Tamaulipas, en Chihuahua, en Sonora, en Morelos y en Sinaloa?
Hasta en PEMEX donde los huchicoleros, los de vedad, no son más que técnicos altamente capacitados vendidos al crimen organizado.
¿Sabía usted que la seguridad de las instalaciones de PEMEX es tarea del sindicato, no del Ejército, de la Marina o Policía Federal?
Y esos que alimentan y protegen a los delincuentes que secuestran instalaciones de la UNAM. ¿Qué impide limpiar a Tepito, La Merced o Tláhuac?
¿Vamos, todavía podemos pensar que se escapó el Chapo? No, no fue así. A alguien o algunos, desde muy arriba, les convenía sus, así en plural, fugas. Túneles, ventilación, planos de un penal de alta seguridad, huida por espacios federales terrestres y aéreos. Cualquier esquina de la República era su terreno. Primero se esconde en un carrito de ropa sucia, después una magna obra de ingeniería de altísima precisión.
Pero los funcionarios van y vienen, de cargo en cargo, de partido en partido, con promesas que no cumplen, con evasivas que ofenden. Y, como lo he dicho antes, siempre en busca de un cobijo electoral para permanecer y lo grave es que se los concedemos.

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