Inicio ColumnistasSe comenta solo con… Se comenta sólo con…

Se comenta sólo con…

por Redacción
  • El Metro y el 68
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

Durante las administraciones de Jorge Gaviño y de Jorge Jiménez, el Metro de la Ciudad de México cambió su dinámica y se ha convertido en uno de los transportes masivos más interesantes, entretenidos, divertidos y con cultura.

Hay conciertos en vivo, videograbaciones, murales, libros que se donan y se prestan para leer, un centro de nación y adopción de mascotas que son abandonadas en sus instalaciones, declamadores, juegos de mesa, galerías de fotografías y de pinturas, exhibición de carteles informativos, salas de proyección, museos, en fin, un amplio espectro de oportunidades que permiten un viaje agradable.

Destaca el convertir a las estaciones en emblemáticas. Están dedicadas a la academia, a la seguridad nacional, a las caricaturas, al deporte, a la historia.

Este sábado, la estación Auditorio de convirtió en un punto de encuentro con la música, la cultura, la información y la convivencia. Se inauguró emblemáticamente en homenaje y hermandad con el pueblo británico. Vitrinas con datos, pantallas de televisión con imágenes, biografías, personajes, escaleras con el Big Ben, por ahí personas disfrazadas de Sherlock Homes, Fredie Mercury, Chaplin. Teléfonos en casetas rojas cuestionadas por guardias británicos, y Harry Potter.

Los usuarios divertidos pero más aún cuando un grupo musical recordó las mejores canciones de Los Beatles.

Impresionante, cientos de pasajeros cantando, bailando. Y eso en pocos sistemas de transporte en el mundo se puede ver.

Al salir a superficie apenas a unos metros, una galería de fotografías recordando al 68. Manifestaciones de dolor, sangre, odio, represión, golpes, sufrimiento. Todo el buen ánimo se vino abajo.

Y no es que ocultemos nuestra historia y recuerdos. Pero es como la presentamos y con qué fin. Habrá quien piense que mostrando cadáveres y bayonetas no se volverá a repetir. ¡Que miopes!

Habrá quien crea que enseñando agresión, vamos a ser más pacíficos. ¡Que confundidos! Habrá quien opine que eso es lo qué hay que mostrar a los jóvenes de hoy que en el 68 no habían nacido. ¡Que torpeza!

Y es que sólo se muestra un lado de la historia, es que omiten intencionalmente argumentos para evaluar lo que estaba pasando, es que se buscan víctimas y se comercia con el 2 de octubre.

Aún no se sabe quien traicionó a quién en Tlatelolco, pero quieren mantener la herida abierta para cerrar calles y permitir pintas y asaltos a comercios.

En otros sitios del mundo, por ejemplo en Nueva York, se recuerda la tragedia de Wolrd Trade Center, pero no son fotografías de aplastados, ni de mutilados, su significado es otro, mostrar a los héroes, despertar el nacionalismo, evidenciar el civismo, reconocer a las autoridades, mostrar cómo después de lo que ocurrió se pueden levantar y más fuertes.

Llevan a los niños a conocer lo que se llama la zona cero en donde se hizo un parque público hermoso, arbolado, con el nombre de quienes murieron, con fuentes y cascadas, nadie se aprovecha de la tragedia y aquel político que se atreva es repudiado.

Y lo mismo se vio en Boston después de los atentados. Las imágenes eran de unidad, de solidaridad. Ninguna de manos y pies mutilados, si de personas auxiliando, ayudando.

Hay veces que me pregunto si en verdad aquí en mi país queremos anclarnos en un pasado negativo, insultante, retrógrado.

La otra verdad no se muestra, la de los activistas armados que entraban a CU con metralletas, como Castro Bustos. Aquellos que con marros rompían las puertas de Rectoría. Esos que para dejar huella como animales asaltaban las oficinas de los funcionarios y defecaban sobre sus escritorios.

Todo eso conviene no exhibirlo, porque muchos de los que hoy comercian con el 68 participaron de ello. Por eso me quedo con la idea bien cimentada de mi colega Carlos Ramirez, quien expresó: “En el 68 nadie quiere investigar porque todos son corresponsables”.

Y también en alguna ocasión un jefe me dijo, qué quieres mostrar en el retrato que pones en tu oficina todos los días, el rostro feliz de tu pequeño hijo o el pañal desechable que usó.

Lo cierto es que el mismo día, al mismo tiempo, dos sentimientos encontrados, el festejo a un país que ve al futuro (Gran Bretaña) y el comportamiento de una nación que ve al pasado (México).

Te puede interesar