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por Redacción
  • Pueblos Mágicos
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

Una idea, iniciativa o proyecto, que ha tenido un enorme éxito es el de Pueblos Mágicos del sector turismo federal.

Es un ejercicio de enormes dimensiones en donde se rescata el valor físico, cultural y natural de ciudades importantes en todos los Estados.

Se consolida al mismo tiempo el orgullo de pertenencia, la defensa de lo propio, la consolidación de las raíces culturales y el nacionalismo fundamentalmente.

Llegar a un pueblo que se ha ganado la denominación es encontrarse con un México diferente, el que nos gusta presumir, el trabajador, el emprendedor.

Son pueblos hermosos, limpios, cargados de ánimo y de esfuerzo. Todo está bien planeado e intervienen muchas instituciones. Sus calles perfectas, sus adoquines en orden, su jardines multicolores, sus callejones iluminados, la nomenclatura igual y existente, los cables eléctricos subterráneos, es homogénea su arquitectura, sus paredes blancas, sus tejas rojas, no hay anuncios comerciales que invadan o modifiquen el ambiente, vamos ni espectaculares hacen falta para generar ventas.

Venden lo suyo, sus artesanías. Ofrecen gastronomía excepcional. Sus pobladores, al paso de los visitantes dan la bienvenida. Para esto se necesita la voluntad social y al apoyo gubernamental de sus tres niveles. Mucha promoción, pero mucho respeto al visitante y se pudo constatar durante la Quinta Feria Nacional de los Pueblos Mágicos celebrada en la señorial Morelia.

Pueblos Mágicos ya lo están pretendiendo otras naciones. En este mes de octubre ya de manera oficial intervino la República de Ecuador.

Quiere hacer lo mismo en su nación y pretende que el proyecto mexicano llegue a formar ejemplo para los Pueblos Mágicos Latinoamericanos.

En la administración de Enrique de la Madrid, le fuerza que se le ha dado a nuestros pueblos es impresionante. Y se nota la gratitud de quienes se han encumbrado para lograr la consideración oficial que no es ni fácil ni barata.

Llegar a ser un Pueblo Mágico tiene su gran mérito, no todos los logran y hay casos que por descuido o invasión del ambulantaje han perdido el estandarte.

Un ejemplo de la bondad de Pueblo Mágico es Pátzcuaro, en Michoacán, un Estado que durante los mandatos de los Cárdenas, Godoy y Vallejo permitieron los excesos, la violencia, la corrupción y la degradación.

Michoacán ahora levanta la cara, saca el pecho y genera seguridad, confianza y cultura. Y presumen sus abundantes exportaciones como el aguacate y pretende que el Puerto de Lázaro Cárdenas compita con cualquier región del mundo.

En verdad, el ánimo, la visión, la entrega y el cariño por lo nuestro y a los nuestros cambia cuando uno llega a conocer la magia de nuestros pueblos.

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