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Se comenta solo con…

por Redacción
  • Ni de aquí ni de allá 2
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

Que mi colaboración de ayer no se tome como un ejercicio cándido por ver a la migración como un fenómeno inocente y natural.

Escribí sobre la bondad de nuestro Ejército por brindarles, a los hondureños, ayuda humanitaria y respeto a los derechos humanos, pero las cosas han cambiado y para mal para México.

Hoy estamos expuestos a las presiones de los países centroamericanos y del gobierno de los Estados Unidos. Pero a flor de piso, estos migrantes se han lanzado a la violencia contra las fuerzas de seguridad nacional. Y se nota ahora que ante el hambre de los pobladores hay interés de otros grupos por convertir a esta “caravana” en un grupo de activistas que buscan romper el orden legal de nuestra nación.

El hecho de que tengan necesidades reales o fabricadas no significa que puedan usar a nuestro territorio como un área libre de leyes. Deben y tienen que cumplir con nuestros códigos legales, les guste o no.

Pero que esperar cuando un presidente electo anuncia a días de tomar el poder que a los migrantes se les da la bienvenida, visas y trabajo. Vaya mensaje no sólo para miles sino para millones de personas que en estos momentos allá en Centro y Sudamérica desean abandonar sus territorios. Las condiciones actuales de México tienen que enfocarse a garantizar seguridad y empleo, además de educación.

Así como fue su pretexto electoral decir “primero los pobres” se debe entender que aquí somos siempre en primer prioridad los mexicanos que contribuimos al país, o que, como en Tijuana, nos vamos a llenar de haitianos que la vieron difícil ingresar a Estados Unidos pero fácil y sencillo avecindarse en nuestra nación y que ahora ya no sólo demandan servicios y privilegios sino ya han tenido hijos que nacieron en México.

No se trata de cerrar fronteras y ser hostiles, es aplicar las leyes para los nuestros y los de afuera. Ya sabemos lo qué pasa con tantos encapuchados cínicos y cobardes.

No queremos ni repartir ni regalar empleos o visas porque de cuatro a siete mil personas, de inicio, pretenden salirse de Honduras y si no llegan a Estados Unidos, pues la salida fácil es quedarse apadrinados en México por una aparato populista que se confunde en su tarea y que se equivoca en entender lo que son derechos humanos y lo que es comprar un grave conflicto que nos puede orillar a desequilibrios sociales, por decir lo menos, muy severos.

Que las autoridades se asomen a Europa para entender lo que está sucediendo y que hemos comentado en estas páginas.

¿O qué los grupos de asaltantes a casa habitación en la alcaldía de Benito Juárez no son colombianos? Y es sólo para poner un ejemplo.

¿O también, ya nos olvidamos de los marasalvatruchas ligados a los grupos delictivos mexicanos?  Y que conste que es pregunta.

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