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Se comenta sólo con…

por Redacción
  • Preocupación
  • Por Carlos Ramos Padilla

RedFinancieraMX

En estos días he registrado un llamado “carrusel” de entrevistas con López Obrador de distintos calibres que me han dejado preocupado. Hay un hilo conductor en todas las apariciones del tabasqueño, que repite una y otra vez, quizá hasta para convencerse, asimismo, que es honesto y después, deja caer una cascada de descalificaciones a todos los demás. Ataca frontalmente ya no a la mafia del poder, sino a los que él llama ahora “los conservadores corruptos”.

Habla y habla de cambios dentro de una cuarta transformación (por cierto, vale decir que en las tres anteriores, la independencia, la reforma y la revolución, en todas ellas hubo dos elementos distintivos, la traición y el crimen). Dibuja ahora un país que tiene una seria afrenta, las promesas de campaña que ahora dice que no dijo, vamos empezando por la militarización de la nación que ha dejado en ridículo a Olga Sánchez Cordero y a Mario Delgado en una oferta de oratorias confusas, fantasiosas e incomprensibles.

López ha desafiado a sus entrevistadores intentando creer que no hay testimonios menos memoria. Apuesta a la confrontación y ahora oferta militarización social y amnistía a crimínales. Se atribuye derechos que la Constitución no le otorga, dos ejemplos, indultar quienes han saqueado y burlado al país y dar fuerza a una consulta amañada, la del aeropuerto, argumentando que era para ganar tiempo y frenar los procesos de inversión en Texcoco, es decir, públicamente reconoce que violento a la ley por asuntos de “tiempo”.

Trata con ligereza lo mismo al presupuesto de la federación que a la seguridad pública, que a darle la bienvenida a Nicolás Maduro o abrirles oportunidades de trabajo a miles de migrantes que hoy provocan una crisis de hacinamiento en el país. Dice que respetará la libre expresión, pero no deja hablar a los demás. Dice que reconoce a los que disiente de él pero los mal califica desde el famoso “fifi” hasta la etiqueta de “corruptos” sólo porque o piensan como él, no porque tenga y presente pruebas de los delitos.

Es un hombre que no contesta a las interrogantes planteadas, habla de imaginarios, únicamente de eso. Sí, es de preocuparse porque, y no dicho por mí, se está ganando desconfianza e incertidumbre social y su respuesta es “no me importa”. Sus cercanos han provocado fuga de capitales, presión sobre la moneda, tropezones bursátiles e inflación y los primeros afectados son su siempre cómodo pretexto electoral, los pobres.

No pasará más de un semestre para que se ajusten las cuentas y antes de iniciar el electo ya lleva acumulados varios abucheos.

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