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por redfinanciera
  • La estafa
  • Por Carlos Ramos Padilla (*)

RedFinanciera

La consulta, más no encuesta, que pretende AMLO para “enjuiciar” a los expresidentes es más falsa que la ridícula historia del avión presidencial que se vendió y no vendió, que se rifó y no se rifó y que hoy se usa como transporte de carga para los equipos de los atletas mexicanos que participarán en los Juegos Olímpicos.

Las excusas, pretextos, argumentos y señalamientos de AMLO a los expresidentes son totalmente fuera de la ley.

Intentando convertirse en ministerio público o redentor de la justicia, AMLO, en sus ocurrencias y estafas, acusa a Carlos Salinas de Gortari de “entregar todos los bienes de la nación y del pueblo de México a sus allegados, así de sencillo”.

A Ernesto Zedillo,  “porque el Fobaproa convirtió la deuda privada de unos cuantos en deuda pública”.

A Vicente Fox, “porque engañó al pueblo. Porque con el esfuerzo de muchos llegó a la presidencia y se convirtió en un traidor a la democracia”.

A Calderón, porque “desató la guerra, declaró la guerra a la delincuencia sin atender las causas; y se llevaron a cabo masacres, había instrucciones de rematar a heridos, y ahí están los datos, los niveles de letalidad en enfrentamientos”.

A Enrique Peña Nieto por los actos evidentes de corrupción. Ahí está como testigo protegido el que estaba de director de Pemex declarando que, por órdenes superiores, para aprobar las llamadas reformas estructurales, sobre todo la reforma energética, se entregaba dinero a legisladores de los partidos que ahora son de oposición”.

Como podemos observar son sólo interpretaciones de ejercicios de gobierno que no podrá comprobar ni tener elementos legales suficientes, como para que él pudiese presentar una denuncia penal incluso porque muchas de estas “irregularidades” ya prescribieron.

De hecho la pregunta que se formulará es la siguiente: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.  

Un cuestionamiento elemental para que la respuesta sea obligadamente “si”. Y de ser así, que sigue? Pedir que él y muchos de sus cercanos aparezcan en el listado para ser “enjuiciados”? Y asuntos hay muchos y acumulados: La pandemia que le “cayó como anillo al dedo”, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la liberación de Ovidio Guzmán, la rifa del avión presidencial, la compra de una refinería en USA, las sospechas de enriquecimiento inexplicable de sus más cercanos colaboradores, en desabasto de medicamentos oncológicos, la arbitraria detención de Rosario Robles, la decisión de cerrar las válvulas de energía del país “para acabar con el huachicoleo”, la falta de responsables en el colapso del Metro, el incremento de homicidios por carecer de estrategias y políticas públicas, así como estar enviando vacunas a extranjeros, abrir las fronteras sin control sanitario o de seguridad alguno, el abierto apoyo a Trump, la ausencia intencional de México en los foros más importantes en el mundo, la cancelación de instancias infantiles y de recursos a la ciencia y tecnología.

En fin, una cauda de equívocos en su administración que ha aplicado sin responder sobre los propios señalamientos y acusaciones que difunde o con el apoyo cobarde e incondicional de los legisladores de Morena lídereados por un sujeto que públicamente participó de un amenaza abierta a los consejeros del INE.

Y que conste que en este historial no aparecen las “donaciones” y “aportaciones” videograbadas a sus familiares e incondicionales.

La consulta, más no encuesta, es una estafa, es orillar a la sociedad a tomar una revancha o venganza estimulada desde Palacio Nacional para elevar la imagen del presidente.

Se nos está invitando, luego de torpedear a los órganos electorales, a sumarnos incondicionalmente a una trampa sin sentido.

Todos queremos que se aplique la ley. Sí, todos ansiamos castigo a defraudadores; sí, todos, aún siendo “aspiracionistas”, buscamos mejor calidad de vida con gobiernos honestos; sí, pero detestamos que se intente emprender eventos de odio y de confrontación.

Exigimos que si AMLO tiene pruebas se conduzca por los caminos legales, esos mismos que juramentó cumplir cuando llegó al cargo.

No queremos, no deseamos, no nos interesa participar en un juego manipulador que además vulnera el Estado de Derecho y una vez más nos convierte en el hazmerreír de las naciones cultas.

Si asistimos a su consulta, lo próximo a preguntarnos es si estamos dispuestos a que prolongue su mandato, y como él dice: “Así de sencillo”.

(*) Conductor del programa VaEnSerio mexiquense TV, canal 34.2

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