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Tatuajes, claves de identificación forense

por redfinanciera
  • Únicos e identitarios

RedFinancieraMX

Los tatuajes son elementos de adscripción grupal, pero también identitarios, porque son únicos. Ninguno, aunque sea de catálogo, nunca es igual, porque se adapta a las proporciones de cada cuerpo.

Un solo tatuaje –aunque sea repetido, en cada persona tiene su propia proporción– es difícil que sea suficiente para una identificación; pero una serie de tatuajes, si lo pueden ser, porque difícilmente alguien podría tener la misma combinación.

Eso ha permito que en la actualidad los tatuajes sean utilizados como uno entre otros medios de prueba para identificar personas desconocidas, señala el antropólogo Jorge Gómez-Valdés, profesor en la carrera de Ciencias Forenses que se imparte la UNAM.

En el ámbito judicial, se recurre a la confronta de información a partir de medios de prueba legal. Para minimizar la incertidumbre y que esa confronta tenga la mayor fidelidad y probabilidad de éxito se recurre a técnicas específicas.

Como en México no existe una herramienta de clasificación estandarizada de tatuajes que contribuya a la identificación de individuos fallecidos en calidad de desconocidos, un grupo académico de la UNAM y de la ENAH-INAH propuso hace años una clasificación tipológica de tatuajes.

Con base en la aplicación de dos metodologías (clasificaciones de Bonnet y de Ferrer-Cagigal) utilizadas en los servicios forenses de Europa, a una pequeña muestra de cadáveres con tatuajes del Departamento de Anatomía de la Facultad de Medicina, hicieron una propuesta que pudiera ser aplicada en casos de identificación humana en México.

Para Bonnet los tipos de tatuaje son Decorativos (motivos geométricos), Identificativos (por ejemplo, en la antigüedad se podría marcar el cuerpo para identificar una actividad ocupacional) y Médicos, con estilos Personales, Tradicionales y Religiosos.

Como hay un “montón” de tatuajes que no caben en esta clasificación, apunta Gómez-Valdés, se aplicó también la taxonomía de Ferrer-Cagigal, que incluye Hieroglifos y esquistos, Inscripciones y leyendas, Eróticos, Religiosos, Profesionales, Fantasías y conmemorativos, así como Humorísticos.

La propuesta de Gabriela Hermosillo Ávila, Ulises Tovar García, Jorge Gómez-Valdés, Patricia Herrera Saint-Leu y Gabriela Sánchez Mejorada, que fue publicada en la revista Estudios de Antropología Biológica, incluye el análisis de las partes del cuerpo tatuadas, tamaños de líneas y cantidad de tintas.

Los tatuajes religiosos y sobre todo en el lado izquierdo son los más practicados, según la muestra analizada. Además, la variación y complejidad en los grosores de líneas y tipos de tintas indican si es o no un trabajo profesional.

Un registro sistemático de tatuajes, considera Gómez-Valdés, investigador de la Escuela Nacional de Antropología, permitiría hacer archivos forenses y bancos de información, no solo para confirmar una identidad, sino también como un elemento más en la confronta que sirva al médico legista, que utiliza otras técnicas forenses, para sugerir una identidad y sacar una conclusión sobre la identidad de una persona.

Esta suma de pruebas que ayudaría a una identificación, no solo se aplicaría para personas fallecidas en calidad de desconocidas, sino también para personas desaparecidas y privadas de la libertad, incluso para quien pudiera estar tratando de ocultar su identidad.

Contar con una clasificación estándar de tatuajes para México y bancos de información en la materia, ayudaría también a entender “los discursos corporales” si uno sabe cuál es el significante y cuál el significado de los tatuajes. Muchos y muchas llevan tatuajes (futbolistas, actores, científicos, pandilleros, delincuentes, religiosos….) y “nada nos dice que no se tatúan un código especial”.

Más que “las generales” (edad, sexo, estatura) que determinan el perfil biológico de un individuo, en los protocolos de actuación para casos de desastre y casos de desaparición forzada, para individualizar un sujeto y determinar identidad se recurre a rasgos individuales como cicatrices, prácticas quirúrgicas previas, señas particulares, malformaciones corporales y tatuajes.

El tatuaje, dice finalmente Gómez-Valdés, puede tener un papel importante en la identificación de personas desconocidas, desaparecidas o privadas de la libertad. Pero para hacer una confronta de información confiable (ante y post mortem y/o de dos momentos) se debe aplicar la misma metodología, que podría ser la propuesta basada en las tipologías de Bonnet y Ferrer-Cagigal, que aún requiere una validación a través de procesos de identificación humana forense en muestras mayores.

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