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  • Combativa trayectoria de la Federación Latinoamericana de Periodistas
  • Por José Antonio Aspiros Villagómez

RedFinanciera

         Este 7 de junio se cumplen 45 años de que fue fundada en México la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) con el apoyo logístico del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez. En contraste, dos meses después ese gobernante fue acusado de promover una crisis en la cooperativa del diario Excélsior, que culminó con la salida de un grupo encabezado por su hasta ese momento director, Julio Scherer García.

         La Felap surgió durante el Primer Congreso Latinoamericano de Periodistas, iniciado el día 4, y hasta la fecha ha mantenido fidelidad y congruencia con los ideales expresados entonces –cuando existían varias dictaduras militares en América Latina– por su primer presidente, el venezolano Eleazar Díaz Rangel.

         Aquel dirigente pidió a sus colegas dar “el combate por el respeto a los derechos humanos, por las libertades democráticas y por el desarrollo independiente de nuestros países”. También dijo que la Felap debería ser “la más genuina y legítima representación de los periodistas latinoamericanos comprometidos con sus pueblos por su liberación, por la democracia y las libertades, y las transformaciones de las estructuras económicas”.

         Sus expresiones fueron consecuentes con la declaración de principios de la Felap aprobada entonces, según la cual se trataba de “una organización antiimperialista, anticolonialista, popular y democrática, que adopta los métodos de lucha revolucionaria para el logro de sus objetivos”. En el mismo documento reconoció “el carácter continental de la lucha de los pueblos contra la opresión”, lucha de la que habría de surgir “la gran patria latinoamericana”.

         De esa manera, la Felap se posicionó en la izquierda ideológica cuando en el mundo se registraba una tensa pugna -la Guerra Fría- entre Estados Unidos, la Unión Soviética y sus países aliados, mientras que otros se denominaron del Tercer Mundo o No Alineados y crearon un movimiento del que México fue miembro observador.

         Desde luego que en los 45 años transcurridos desde su creación, la Felap ha lidiado por la protección de los periodistas en materias como seguridad, salud y empleo, así como por la libertad de expresión, y además tiene un asiento permanente dentro del jurado del Premio Cervantes de Literatura, que en dos ocasiones han ocupado representantes de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex): Teodoro Rentería Arróyave en 2016, y María Consuelo Eguía Tonella en 2020.

         En congruencia con su ideario, en 1980 y a través de su secretario general, el peruano Genaro Carnero Checa, la Felap dio su apoyo al postulado de un Nuevo Orden Informativo Internacional para terminar con “el monopolio de las trasnacionales de la noticia” y al establecimiento en América Latina del derecho a la información, y llamó a seguir luchando contra las dictaduras al tiempo que reconoció la “plena protección (en México) hacia la labor de los periodistas”, por parte del gobierno de José López Portillo.

         Esta Federación otorgó en 2007 una medalla a Fidel Castro Ruz, presidente de Cuba, por ser “creador y sostén en la lucha de ideas”; en 2012 expresó su solidaridad con el mandatario de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías a causa de su enfermedad, y cuando falleció al año siguiente, mandó su pésame al pueblo venezolano. Y en 2009, repudió la persecución a la prensa tras el golpe de Estado en Honduras contra el presiente Manuel Zelaya.

         Luego condenó la retención durante 14 horas, en julio de 2013, del presidente de la República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, en el aeropuerto de Viena, Austria, y acusó a España, Portugal, Italia y Francia de haber desconocido con ello, “a pedido de Estados Unidos”, las normas del derecho internacional y agraviar  la investidura de ese gobernante.

         En 2006 y 2012, el gobierno de Chile le negó su pasaporte para asistir en el extranjero a reuniones de la Felap, de la que era un dirigente notorio, al periodista de ese país Hernán Uribe –quien estuvo asilado en México durante la dictadura de Pinochet y encabezó la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas- por un “delito de opinión” cometido en 1951 consistente en ocultar el nombre del autor de un artículo contra el presidente chileno. La Felap presionó en 2012 y finalmente Uribe pudo salir de lo que llamó en un mensaje privado al antes citado Teodoro Rentería, una “prisión gigante” porque sin visa se sentía atrapado.

         En sus 45 años de existencia, por las filas de la Felap han pasado periodistas muy destacados de América Latina y el Caribe, pero ante la imposibilidad, por razones de espacio, de mencionarlos a todos, los significamos en un solo nombre: el del combatiente republicano español Luis Suárez, quien vivió en México -donde se nacionalizó y dedicó al periodismo- desde 1939 hasta su muerte en 2003 a los 85 años, y como presidente de la Federación fue sucedido hasta la fecha por Juan Carlos Camaño, de Argentina.

         A Camaño le tocó encabezar en 2003, en Pátzcuaro (como ahora encabezará en Buenos Aires el XLV aniversario), el noveno congreso de la Felap que, entre otros resolutivos, aprobó cinco relacionados con México: Respaldar la lucha de muchos periodistas por la derogación de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental; apoyar el esfuerzo por elevar a garantía constitucional la inviolabilidad del secreto profesional de los periodistas; hacer suya la propuesta para promulgar leyes de equidad publicitaria gubernamental; sumarse al rechazo a la intención oficial de privatizar la agencia de noticias Notimex, y solidarizarse con los trabajadores y periodistas en huelga del diario Uno Más Uno. En este 2021, tal vez se pronuncien también a favor de los trabajadores de Notimex, cuya huelga actual comenzó en febrero de 2020.

         Lo que aún nos debe la Federación Latinoamericana de Periodistas, es refundar como iniciativa propia según acuerdo de su décimo congreso en 2007, la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (Alasei), que tuvo su sede en México en los años 80 y nos tocó operar la difusión de sus contenidos -aquí guardados para preparar un ensayo- a través de Notimex.

         Este tecleador es miembro de la Felap a través del Club Primera Plana, que fue admitido en el congreso de Pátzcuaro, donde además ingresaron la Fapermex, la Fraternidad de Reporteros de México y la Academia de Periodistas Independientes. Ya en junio de 1977 se había adherido la Unión de Periodistas Democráticos, cuando era una organización de alcance nacional.

         Tal como escribimos alguna vez al comentar un libro de Miguel Ángel Granados Chapa sobre Manuel Buendía (el pasado 31 de mayo se cumplieron 37 años de su asesinato), aquellos fueron los años en que la bipolaridad ideológica y política se había extendido al ámbito de los periodistas en todo el mundo y muchos pugnábamos por un nuevo orden informativo internacional.

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