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por Redacción
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  • Los retos de Sanjuana Martínez en Notimex
  • Por José Antonio Aspiros Villagómez

RedFinancieraMX

Cuando el Senado de la República apruebe la propuesta presidencial, la periodista neoleonesa Sanjuana Martínez Montemayor se convertirá en la primera mujer en dirigir la agencia de noticias Notimex, en la decimoctava persona en el cargo desde que se fundó esa entidad hace 50 años, y la cuarta desde que por ley se convirtió en Agencia de Noticias del Estado Mexicano, en 2006, cuando ella ganó el Premio Nacional de Periodismo por una investigación sobre pederastia que en algún momento le acarreó amenazas de muerte (http://www.periodismo.org.mx/g2006.html).

Estamos casi seguros de que el Senado no objetará el nombramiento, pero ese órgano legislativo deberá atender los requisitos que exige la ley para ser director de Notimex, entre ellos (artículo 17) contar con “experiencia mínima de diez años en la materia objeto de la Agencia” y “haber desempeñado cargos de alto nivel decisorio, cuyo ejercicio requiera conocimientos y experiencia en materia administrativa”, así como “gozar de buena reputación”.

Hasta ahora los directores de la agencia “de Estado” han sido aprobados o no objetados en el plazo de 30 días que tienen los senadores para hacerlo, pero los dos primeros carecían de experiencia en agencias de noticias, como es -nos parece- el caso de la próxima titular.

Sanjuana Martínez llegará a Notimex a enfrentar una realidad tal vez no muy cercana a sus propósitos. Por ejemplo, el día que fue formalmente presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, según nota de la propia Notimex publicada en Excélsior, dijo que tenía la seguridad del mandatario de que “podrá seguir haciendo el mismo periodismo crítico, independiente, con compromiso social, sin censura y de defensa de los grupos más vulnerables que ha hecho a lo largo de su vida periodística en Proceso, La Jornada y Sin Embargo”.

Al respecto se debe recordar que Notimex ya no es del gobierno, menos del presidente, sino del Estado mexicano en su conjunto, y que su operación está determinada por la Ley que crea la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, esto es (artículo 6), generar y trasmitir a través de los medios, información periodística “con absoluta independencia editorial frente a cualquiera de los Poderes de la Unión, o de las Entidades Federativas…”. El artículo 1 también le otorga “auténtica independencia editorial”.

Aunque en esto hay cierto desequilibrio, ya que cuatro de los ocho vocales de la Junta de Gobierno que debe aprobarle todo al director, son representantes del Poder Ejecutivo -prácticamente del presidente- y no hay en ese órgano ningún delegado de los demás poderes o niveles que forman parte del Estado, salvo un diputado invitado con derecho a voz, pero sin voto (artículo 11).

Los otros vocales son uno del IFE (sic en la Ley), dos del Consejo Editorial Consultivo y -cosa rara- uno de los trabajadores sindicalizados. Además, siempre debe presidir esta Junta uno de los enviados del gobierno federal. El director tiene asignadas 31 facultades y obligaciones, entre las cuales no encontramos -al menos por su nombre- alguna relativa a la política editorial. Y carece de voto en la Junta de Gobierno.

Otra instancia que atiende la política informativa de Notimex es precisamente el Consejo Editorial Consultivo, que si bien ahora tiene algunos lugares vacíos, debe estar integrado por 13 representantes de los sectores social, académico y de medios de comunicación públicos y privados (artículo 22), que son aprobados por la Junta de Gobierno de entre las candidaturas que se presenten.

Entre paréntesis, este tecleador ha sido tentado en varias ocasiones por colegas y amistades que conocen su trayectoria para postularse a dicho Consejo, pero ha declinado.

La próxima directora dijo también aquella mañana cuando la presentó el presidente López Obrador, que “el gran reto para Notimex será convertirse en la primera y más importante agencia de noticias de América Latina, una agencia de Estado, no de gobierno ni un organismo propagandístico”.

Parte de sus palabras concuerdan con la “visión” de ese organismo que, según anuncia desde hace años en su sitio web, es “ser la agencia de noticias latinoamericana líder en cobertura y generación de productos y servicios globales, mediante el uso de plataformas tecnológicas de vanguardia”.

El resto de las declaraciones parece desfasado, pues sólo se le llegó a considerar “un organismo propagandístico” desde la oposición política cuando la agencia era del gobierno, desde la competencia comercial y desde el análisis o la intolerancia de ciertos columnistas y articulistas. Si lo fuera ahora, no tendría el número de importantes suscriptores con que cuenta, ni el reconocimiento internacional ganado al cabo de medio siglo.

Pero también dijo que “se hará una transformación a la agencia para convertirla en un medio de comunicación que garantice el derecho a la información de los mexicanos, de estar objetivamente bien informados”. Algo que ya dice la Ley en su artículo 8, donde dispone que “la sociedad satisfaga su derecho a la información” y reconoce el derecho de los periodistas a guardar el secreto profesional y recurrir a la cláusula de conciencia.

Acerca de que Sanjuana Martínez “podrá seguir haciendo el mismo periodismo crítico, independiente, con compromiso social, sin censura y de defensa de los grupos más vulnerables que ha hecho a lo largo de su vida periodística”, le serán de utilidad en algunos casos las secciones especiales con que ya cuenta Notimex, tales como ‘Migrantes en Estados Unidos’, ‘Mujeres’, ‘Notimex incluyente’, ‘Salud sexual’, ‘Frontera Norte’, ‘Educación para el futuro’ y ‘Lucha contra el cáncer de mama’, además de los “links” sobre ‘diversidad sexual’, ‘comunicación no sexista’ y, por si acaso, el micrositio ‘Defensoría de la audiencia’.

Deseamos mucho éxito a Sanjuana Martínez quienes creemos en las libertades de prensa y expresión. Y, también, hacemos público lo que ya comentamos en privado con varios colegas: nuestra expectativa de que la nueva directora aproveche la experiencia de los anteriores funcionarios y empleados de la agencia y no los vea como “emisarios del pasado”.

Desconocemos cómo van las negociaciones con el sindicato, pero tal vez le toque también atender el emplazamiento a huelga que hay cada año para revisión del contrato colectivo y demanda de aumento salarial. Y hacer frente a la cancelación temporal de contratos de honorarios, que ha limitado la operación de Notimex desde diciembre cuando renunció su anterior director y al parecer se creó una situación caótica en la empresa.

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