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Textos en libertad

por Redacción
  • Un “mexicano hasta las cachas” fue “el rostro” de la Associated Press
  • Por José Antonio Aspiros Villagómez

RedFinancieraMX

Hace diez años falleció el periodista texano que se decía “mexicano hasta las cachas”, Eloy O. Aguilar (5/I/1937 – 30/I/2009), quien trabajó por más de cuatro décadas en la agencia estadunidense The Associated Press (AP), de la que fue jefe de la corresponsalía (buró, le llaman ellos) en México.

Imposible olvidarlo porque, un día antes de su deceso, habíamos compartido mesa en una comida durante la Primera Reunión Nacional de Corresponsales de la Agencia Amex y la Expo Prensa de la Asociación Mexicana de Editores (AME). Algo similar a cuando el ex director de Excélsior, José Manuel Nava, murió asesinado en su domicilio (2006) un día después de que estuvimos en una comida con él, en el Club Primera Plana.

Aquel 29 de enero de 2009, el para entonces nuevo director de la agencia noticiosa SUN, de El Universal, Eloy Aguilar, recordó anécdotas de su desempeño en la AP que fueron del mayor interés para este tecleador, quien en la víspera había ofrecido a los corresponsales de Amex una charla sobre las agencias de noticias, les había presentado el manual de estilo preparado para ellos y, por supuesto, se había referido a la AP.

The Associated Press surgió para cubrir la invasión de Estados Unidos a México (1848); es la agencia noticiosa más antigua del mundo y le sigue la británica Reuters (1852). Las otras fundadas en la centuria antepasada, Havas de Francia (1835) y Wolf de Alemania (1849), dejaron su lugar en el siglo XX a las actuales Agence France Presse (AFP) y Deutsche Presse-Agentur (DPA).

Eloy Aguilar fue un periodista valioso para la AP. En 1999 convenció al gobierno cubano de Fidel Castro de reabrir el buró de la agencia en La Habana; en Nicaragua logró que los sandinistas no censuraran sus noticias y en El Salvador evitó ser expulsado luego de charlar con el militar que había dado la orden, botella de whisky de por medio (http://www.chron.com/disp/story.mpl/sp/us/6239487.html) según su perfil difundido por la propia empresa con texto de Luis Alonso Lugo.

Se convirtió en el primer latino en dirigir un buró de AP (en Puerto Rico, 1977) y en el de México y América central lo hizo entre 1979 y 2006. Combinó la reporteada con la venta de servicios y la conducción de la política informativa en donde tuvo esa responsabilidad, y así fue “el rostro de AP en gran parte de América Latina durante más de 25 años”, según la misma fuente.

Nuestro personaje trabajó informaciones como el terremoto de 1985 en México, cuando tuvo que rentar un avión que lo llevara a Texas para enviar sus noticias, pues acá estaba interrumpido el servicio telefónico. A él se atribuye la idea de usar en el conflicto bélico de El Salvador, ropa con la leyenda “No disparen, soy periodista” (‘En la lucha’, Alejandro Irigoyen, El Universal, 31 de enero de 2009). Lo hizo en 1983, tres años después de que ya había sido víctima de esos disparos el corresponsal mexicano Ignacio Rodríguez Terrazas.

Aunque ya dirigía la agencia SUN cuando falleció, Aguilar dedicó la mayor parte de su vida profesional a la Associated Press, una agencia de noticias que, en 1859, llegó a un acuerdo con Reuters, Havas y Wolf para intercambiar sus noticias y dividirse la cobertura y distribución informativa según las zonas de dominio político de sus respectivos países, con lo cual se volvieron dueñas de “la verdad” de lo que ocurría en el mundo según su visión.

El tardío surgimiento de agencias nacionales desde los años 60 del siglo XX, y la creación de un pool de agencias del Movimiento de Países No Alineados, cambiaron en buena medida ese desequilibrio y ahora cada nación puede informar de su propia realidad, sobre todo porque con la Internet ya no hay fronteras, pero es inevitable reconocer que cualquier agencia que opere de forma profesional, debe mucho a la AP y las demás pioneras, en cuanto a organización, estilo, lenguaje, operación y uso de la tecnología.

Y, demasiados periodistas agencieros, también deben mucho de su aprendizaje a quien fue su jefe o compañero, el ahora recordado Eloy O. Aguilar.

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